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JUGUETES NUCLEARES

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guerrero_águila
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JUGUETES NUCLEARES

Mensaje por guerrero_águila el 14/3/2012, 6:30 pm


http://www.lacavernadezunzu.com/component/content/article/38-columna-editorial/210-juguetes-nucleares.html

JUGUETES NUCLEARES

Juan Miguel Zunzunegui

Las primeras bombas atómicas están basadas en la teoría formulada por primera vez por el químico alemán Otto Hahn (1879-1968) en 1938, según la cual, si se bombardeaban con neutrones los atomos de un elemento pesado como el uranio, éstos se romperían y crearían una reacción (fisión nuclear), lo cual liberaría una enorme cantidad de energía. Con la bomba de Hiroshima se logró esta reacción disparando un trozo de material fisible (uranio 235) contra otro. La bomba de Nagasaki, por su parte, hizo "implosionar" un revestimiento exterior de TNT contra el material fisible. Los resultados fueron prácticamente los mismos: calor, onda expansiva y un destello cegador de luz capaz de provocar una devastación total.

La proliferación de armas nucleares

Otros países intentaron emular los logros de Estados Unidos. En 1949, la Unión Soviética consiguió su primera explosión, que fue seguida, en 1952, por un logro similar del Reino Unido. Francia se unió al "club atómico" en 1960 y china en 1964. Para entonces, la investigación nuclear había producido la bomba termonuclear (bomba de hidrógeno), que fue probada por primera vez por Estados Unidos en 1952, En la bomba termonuclear, los núcleos de hidrógeno, de deuterio y de tritio o litio se fusionan (fusión nuclear), bajo la presión de una explosión que libera millones de toneladas (megatones) de TNT. Aunque no fueran más de un megatón, estas explosiones cegarían a un ser humano hasta a 160 kilómetros de distancia, y devastarían todo tipo de vida en un radio de seis kilómetros cuadrados.

Nadie ha usado jamás una bomba termonuclear dado que la mera posesión de estas armas ha obligado a los países a cambiar de actitud con respecto a la guerra.

La destrucción mutua asegurada y sus defectos

Esta situación condujo al desarrollo de la teoría denominada MAD: Mutual Assured Destruction (Destrucción mutua asegurada; MAD: "demente" en inglés), según la cual cada bando tenía la capacidad de soportar una primera andanada nuclear por sorpresa, pero además era capaz de conservar suficientes armas atómicas como para responder, en una acción de represalia, con un potencial igualmente devastador. Así, si los soviéticos atacaban primero con la intención de destruir las bases de Estados Unidos, este país probablemente tendría aún suficientes bombarderos tripulados y SLBM, para responder masivamente al ataque.

La teoría MAD estaba basada en la conservación de un frágil equilibrio, dado que si una parte tenía los medios para llevar a cabo un primer golpe devastador que privara a la otra de su capacidad de respuesta, o desarrollaba sistemas defensivos que la mantuvieran sustancialmente protegida contra los ataques, la disuasión habría fracasado. Ambas superpotencias intentaban perfeccionar la precisión de sus armas nucleares, haciéndolas capaces de buscar y destruir cada vez más blancos específicos en un ataque nuclear. Hacia fines de los años sesenta, Estados Unidos experimentaba con los MRV (misiles de cabezas múltiples), que permitían a los misiles llevar hasta cinco cabezas nucleares independientes. Éstas luego se convirtieron en los MIRV (misiles de cabezas múltiples e independientes), cada uno de los cuales era capaz de desprenderse del misil para buscar un blanco específico.

A medida que los experimentos en Estados Unidos se fueron desarrollando en la dirección de los MARV (misiles de cabezas maniobrables), capaces de calcular si un blanco específico ha sido alcanzado, y si así es, dirigirse a un segundo blanco, la complejidad de la especialización pasó a ser asombrosa. Esto no afectaría a los SLBM, que seguirían siendo el punto fuerte de la capacidad de respuesta. Sin embargo, si cualquier bando logra detectar los submarinos cargados con armas nucleares que navegan en aguas profundas, éstos podrían convertirse en blancos de un primer ataque y ser destruidos.

La guerra de las galaxias

Si cualquier bando desarrollaba una defensa sustancial contra los misiles nucleares del adversario, el equilibrio de la disuasión que representaba MAD se habría roto. En los años 60, ambas superpotencias experimentaron con los ABM (misiles antibalísticos), capaces de interceptar y destruir los misiles enemigos, pero resultó demasiado costoso y potencialmente desestabilizador. En marzo de 1983, el presidente Reagan anunció su decisión de crear un sistema defensivo estacionado en el espacio, llamado oficialmente Iniciativa para la Defensa Estratégica (SDI), más conocida por el nombre de "guerra de las galaxias". En su forma más ambiciosa, basada en un elaborado sistema de láser y de armas en el espacio que funcionarían con rayos de partículas, preparadas para destruir un ataque nuclear soviético.

El control de armamento y el desarme

Existía, desde luego, un enfoque alternativo, que consistía en negociar el desarme mutuo. Desde los años cincuenta, ha habido una creciente presión de los grupos pro-desarme, como el CND (Campaña para el Desarme Nuclear, en Gran Bretaña), a favor de un desarme nuclear unilateral, según el cual un bando renunciaría a su armamento nuclear con la esperanza de que el adversario hiciera lo mismo. Pero la posibilidad de que esto se llevara a la práctica, en un mundo minado por la desconfianza y afectado por la guerra fría, era escasa. En su lugar, las superpotencias enfocaron el problema según el principio de control de armamento, diseñado para crear y mantener un equilibrio central, aunque en buena medida inestable, basado en la MAD.

A finales de los años sesenta, a medida que la tecnología amenazaba ese equilibrio, estadounidenses y soviéticos se reunieron para discutir sobre el control de sus arsenales, y al cabo de tres años de negociaciones, en 1972, firmaron un tratado ABM, por el cual se limitaba el despliegue a sólo dos sistemas en el territorio de cada una de las potencias. El tratado fue firmado como parte de las negociaciones SALT. Este acuerdo fue afinado en Vladivostok, en 1974, para imponer "techos" al número de ingenios nucleares (bombarderos, ICBM y submarinos) desplegados por cada bando. El proceso siguió adelante con la firma del tratado SALT II, en 1979, cuando los techos fueron reducidos, aunque la invasión soviética a Afganistán, en diciembre de 1979, impidió que el Senado de Estados Unidos ratificara el tratado.

Otros intentos de avanzar en la problemática del control de armamento o del desame fracasaron al entrar ambas superpotencias en lo que se ha denominado "Nueva guerra fría" a comienzos de los años 80. La continuación de los tratados SALT, conocidas como START (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas) apenas avanzó. Otros intentos similares para difundir el principio de control de los arsenales convencionales (no nucleares) en Europa -los MBFR (tratados de reducción mutua y equilibrada)- tuvieron peores resultados, y después de quince años de negociaciones llegaron a su fin y fueron reemplazados por una nueva modalidad, la serie de tratados sobre fuerzas convencionales en Europa.

Ambas partes comenzaron a actualizar y aumentar sus sistemas nucleares de alcance medio (misiles estacionados en y dirigidos contra Europa), si bien durante el gobierno de Mijail Gorbachov la Unión Soviética adoptó posiciones más flexibles. Las dos superpotencias acordaron en diciembre de 1987 abolir todas las fuerzas nucleares intermedias (FNI), especialmente los misiles soviéticos SS-20 y los Pershing II, de Estados Unidos, además de los misiles de crucero estacionados en tierra.

Dispuestos a recortar los gastos de defensa, Estados Unidos y la Unión Soviética continuaron las negociaciones START, aunque no se registraron nuevos avances hasta 1991, fecha en que se firmó un tratado para reducir los arsenales estratégicos a 6 mil cabezas por cada bando, hacia 1998. Esto anunciaba una nueva era en las relaciones entre las grandes potencias, pero la disolución de la Unión Soviética produjo suficiente inquietud en Estados Unidos como para no descartar del todo la Guerra de las Galaxias.

En 1991, los presidentes Bush y Gorbachov anunciaron que todos los misiles tácticos estacionados en tierra serían eliminados, y que la OTAN había decidido unilateralmente desmontar el 60% de su armamento nuclear. Sin embargo, el problema de la proliferación (la llegada de las armas nucleares a estados que no las poseían hasta entonces) sigue aumentando. Por ejemplo, existen pruebas de que Irak y Corea del Norte tienen una inquietante capacidad nuclear. La disolución de la Unión Soviética en 1991, dejó armas nucleares estratégicas estacionadas no solo en Rusia sino también en Bielorrusia, Ucrania y Kazajstán, países que acordaron una eventual transferencia de estas armas a Rusia para que las destruyera.

Pero la realidad es que la caída de la Unión Soviética fue tan precipitada que buena parte del armamento nuclear estaba distribuido en diversas de las repúblicas soviéticas y no sólo en Rusia. La situación de miseria a partir de 1992 hizo imposible el control de las armas, y muchos de los países recién surgidos de la desintegración soviética, vieron en la venta ilegal de armas atómicas una buena fuente de financiamiento. Fue así como la década de los noventa se convirtió en una época de gran compra-vente de juguetes nucleares que nadie sabe en realidad dónde están.

    Fecha y hora actual: 5/12/2016, 6:28 am