¡Un niño Heroe de Chapultepec...

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Lanceros de Toluca
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¡Un niño Heroe de Chapultepec...

Mensaje por Lanceros de Toluca el 1/10/2011, 7:44 pm



MIGUEL MIRAMON
EL SEPTIMO NIÑO HEROE

Ahmed Valtier/Historiador
Grupo Reforma.


A los 15 años de edad, siendo un joven cadete, estuvo apunto de morir en el ataque de los norteamericanos sobre el Castillo de Chapultepec. Sin embargo si el destino le perdonó en convertirse en el “Séptimo Niño Héroe”, solo sería para enfrentar, 20 años después, un pelotón de fusilamiento junto al Emperador Maxililiano.

Miguel Miramón fue una del las figuras más dinámicas y azarosas del siglo XIX mexicano. Militar destacado, lider del Partido Conservador, Presidente de la República a los 26 años, enemigo acérrimo de Benito Juarez; su vida ha cautivado a muchos y sido tema de diversas biografías.

El escritor José Fuentes Mares escribió sobre él: “Es el único de los defensores de Chapultepec de 1847, a quién la historia convencional de México mancha todavía con el estigma de traidor”.

Miramón nació en la Cd. de México un 29 de Septiembre, día de San Miguel, de 1831. Su abuelo paterno era de origen francés, de un poblado cercano a los Pirineos, lugar donde aún en la actualidad existe el título de Condes de Miramón.

Desde muy temprana edad Miramón se inclinó por las carrera de las ármas. Un hecho poco de extrañar, sobre todo en una familia en donde todos eran militares. Su padre, el General Bernardo Miramón, había pertenecido al Ejército de las Tres Garantías de Agustín de Iturbide. Sus hermanos mayores, Bernardo y Joaquín, eran ya oficiales del Ejército Méxicano.

En febrero de 1846 Miramón ingresó al Colegio Militar. Creado 18 años atrás, el Colegio Militar era una institución en donde jovenes selectos eran educados para ser formados como futuros oficiales del ejército. Aunque generalmente eran admitidos a los 16 años de edad, Miguel logró ingresar a los 14. Una excepción común de la época, sobre todo cuando eran hijos de militares.

Dirigido por el General José Mariano Monterde, un distinguido ingeniero y conocido intelectual, el Colegio Militar estaba integrado por alrededor de 100 alumnos, divididos en 2 compañías. Miramón fue agregado a la 2° Compañía, la cual estaba formada por los cadetes más jóvenes.

A finales de 1846 el colegio inauguró sus nuevas instalaciones en el Cerro de Chapultepec, en la antigua la mansión de verano de los Virreyes de la Nueva España, y que ahora era conocida como el Alcanzar o Castillo de Chapultepec. Nombre dado por hallarse en la parte más alta del cerro, a la manera de los castillos medievales.

El Alcazar era en realidad un edificio de 2 pisos, dotado con aulas, dormitorios, comedor, biblioteca, alberca, capilla y dirección. Había incluso un amplio patio que servía como “Plaza de Armas”, en donde los alumnos pasaban revista y practicaban sus formaciones.

Sin embargo la vida de estudios y educación militar pronto fue interrumpida con el inicio de la guerra entre México y los Estados Unidos; y los jóvenes cadetes tendrían un inesperado bautizo de fuego.

En un principio limitada a los campos de batalla del norte del país -sitio donde los hermanos de Miramón se destacaron con creces- la guerra tomó un nuevo giro cuando los norteamericanos cambiaron de estrategia.

Siguendo un camino más corto, los yankis desembarcaron en Veracruz y dirigiendose tierra adentro, llegaron al Valle de México en Agosto de 1847. Después de una serie de sangrientas batallas, los norteamericanos se prepararon para la embestida final sobre la capital de México en Septiembre.

El General Winfield Scott, comandante del ejército invasor, decidió atacar la ciudad por el poniente, lugar donde el cerro de Chapultepec y su Alcazar dominaban la ruta.

Durante todo el 12 de Septiembre, la artillería norteamericana bombardeó el Castillo de Chapultepec, en preparación para el ataque al día siguiente. Sin embargo el General Santa Anna, comandante del ejército mexicano, pensando que aquelló solo era una finta, y que el verdadero asalto sería por el sur, decidió reforzar el Castillo con solo 800 hombres –la mayoría de ellos Guardias Nacionales- al mando del General Nicolas Bravo.

Para el anochecer, después de aquel intenso bombardeo, la moral de la guarnición mexicana estaba quebrantada. Muchos soldados habían ya desertaron, y muchos más continuaron, aprovechando la obscuridad. No obstante los jovenes alumnos del Colegio Militar permanecieron en sus puestos.

Al despuntar el aurora del 13 de Septiembre, los cadetes, como era su rutina, fueron llamados al comedor para tomar su desayuno. “Confieso que me supo muy amargo” –recordaría muchos años después uno de aquellos jóvenes - “pues me preocupaba, como a mis demás compañeros, que de un momento a otro pudieramos ser destrozados por alguno de los proyectiles que caían sin interrupción”.

A las 8:00 de la mañana el bombardeo cesó, y las columnas norteamericanas comenzaron el ataque. En el castillo los cadetes aguardaban impacientes ser designados en algún punto para la defensa del colegio.

Finalmente la orden de formar filas llegó. Solo 50 cadetes se econtraban en el plantel ese día, ya que algunos alumnos habían sido retirados por sus padres desde semanas antes.

En posición de firmes, con sus rifles cargados y las bayonetas caladas, los cadetes escucharon a su director. Pero el discurso fue breve: los alumnos debían bajar del colegio.
“Muy mal cayeron aquellas palabras” –declaró después un cadete- “porque concideramos aquel descenso como un acto de fuga”.

En grupos de dos o tres, los cadetes comenzaron a bajar por el lado del cerro que aún no era atacado. Sin embargo muchos de ellos se unieron a los soldados que defendía las faldas del cerro, e incluso un grupo, desobedeciendo las órdenes, decididó quedarse en el castillo. Entre ellos el cadete Miguel Miramón.

Después de conquistar la rampa o escalar el cerro, los yankis empezaron a precipitarse sobre el edificio del colegio. Cada aula y cada cuarto fue fieramente defendido por los mexicanos. Incluso en algunos sitios se dio la lucha cuerpo a cuerpo.

Herido en el rostro, Miramón cayó al suelo en lo más reñido del combate, y cuando su contrincante estaba a punto de atravesarlo con la bayoneta, la intervención oportuna de un oficial norteamericano impidió que aquel soldado acertara el golpe mortal.

En sus Memorias, Concepción Lombardo -quién sería después esposa de Miramón- afirma que el oficial norteamericano “admirado por el valor, la serenidad y la firmeza del alumno” lo tomó prisionero, escoltándolo hasta el hospital.

La providencia le salvó la vida aquel día, más no ocurrió lo mismo con seis de sus compañeros. Con el tiempo aquellos cadetes muertos se convertirían en los seis “Niños Héroes”, y la defensa heróica de su colegio, en una de las leyendas más populares de la historia de México. Honrados y venerados se transformarían en autenticos simbolos del sacrificio a la Patria.

El destino en cambio tomaría un rumbo muy distinto para Miguel Miramón. Contradictorio hasta cierta forma, del que pudo haber sido si hubiera muerto en Chapultepec. General a los 24 años, Presidente a los 26, sus proezas al mando del ejército Conservador –durante la Guerra de Reforma- lo harían famoso. Derrotado por Juarez, se exilió en Europa durante algunos años.

Regresaría a México, tratando de unir su suerte a la del Emperador Maximiliano y a la de una causa perdida. Hecho prisionero en Querétaro, finalmente murió fusilado en 1867, negando hasta el último momento la acusación por la que fue setenciado: la de traidor a la Patria.

Sus últimas palabras fueron, antes de que su voz se extingiera por la detonacion de los fusiles de un grupo de soldados de Nuevo León: “Viva México”.

El Voltigero
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Re: ¡Un niño Heroe de Chapultepec...

Mensaje por El Voltigero el 8/10/2011, 1:42 am

Pocos se acuerdan que Miramón fue de los cadetes que se quedaron a hacerle frente al invasor mientras cientos de soldados de los cuerpos activos, las guardias nacionales y los batallones de línea desertaban del frente de batalla. ¿Miramón traidor? ¡ja!

Xicoténcatl
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Re: ¡Un niño Heroe de Chapultepec...

Mensaje por Xicoténcatl el 19/4/2012, 12:09 am

Miguel Miramón

Miguel Gregorio de la Luz Atenógenes Miramón y Tarelo (1831 – 1867) fue un General conservador mexicano que fungio como Presidente Interino de México por el Plan de Tacubaya en oposición al Presidente Benito Juárez el cual había accedido al poder siendo presidente de la Suprema Corte de Justicia a través de la renuncia de Ignacio Comonfort. Miguel Miramón es el presidente más joven que ha tenido México en su historia. Era conocido como "el joven Macabeo". Junto con Juan Nepomuceno Almonte y José María Gutiérrez de Estrada, entre otros miembros del Partido Conservador, participó en las negociaciones que finalmente culminaron en el ofrecimiento de la corona de México a Maximiliano de Habsburgo en 1863.

Origen
Nació en la Ciudad de México el 29 de septiembre de 1831 en el seno de una familia acomodada, de ascendencia francesa y murió en la ciudad de Querétaro el 19 de junio de 1867.

El 10 de febrero de 1846 ingresó al Colegio Militar de Chapultepec, a cuya defensa concurrió el 13 de septiembre del año siguiente, siendo uno de los jóvenes alumnos (Niños Héroes) que se batieron contra los invasores estadounidenses, quienes lo capturaron como prisionero de guerra. La anarquía y las constantes revoluciones que vivió el país en esa época, lo decidieron a militar en el Partido Conservador, al considerarlo como la única opción restauradora del orden y progreso de México. En 19 de octubre de 1852 se le expide despacho de subteniente de artillería, obteniendo en corto tiempo despachos de los empleos superiores, hasta llegar al de General de Brigada el 25 de enero de 1858 y de General de División el 22 de diciembre del mismo año. Sirvió en el Cuerpo de Artillería como Oficial y como profesor en el Colegio Militar, y en los batallones Activo de Puebla, de la Baja California, de Cazadores y 11° de Línea. Participó en la revolución contra los vencedores del Plan de Ayutla y contra la Constitución de 1857. Obtuvo importantes mandos de cuerpos de tropas.

Batalla de Chapultepec
Durante la Batalla de Chapultepec Miguel Miramón sobrevive siendo capturado como prisionero de Guerra liberado el día 29 de febrero de 1847 junto a otros 48 prisioneros. El 11 de noviembre de 1847 recibe la medalla en honor a los defensores de la Batalla de Chapultepec, según listado entregado por Manuel Azpilcueta y autorizada por Mariano Monterde, apareciendo el lunes 16 de octubre de 1848 en El Correo Nacional del Superior Gobierno de la República Mexicana.

La Guerra de Reforma
Luego de la repentina muerte del general Luis G. Osollo en junio de 1858, Miramón se consolida como caudillo de los conservadores. Vencedor de los liberales en las batallas de Puerto de Carretas, Barranca de Atenquique y Ahualulco; a partir del 6 de marzo de 1859 sitia al gobierno de Benito Juárez en Veracruz, pero la intervención de la marina estadounidense, que captura dos buques mexicanos en aguas mexicanas, le impide consumar la victoria. El 11 de abril de 1859, el jefe conservador Leonardo Márquez derrota al general liberal Santos Degollado en Tacubaya y le hace doscientos prisioneros militares; Miramón le ordena fusilar a los oficiales del grupo, pero Márquez se extralimita asesinando a todos los prisioneros e incluso a los practicantes de medicina que atendían a los heridos y a vecinos del lugar partidarios de la República. Miramón gobierna México en dos períodos, ambos como Presidente interino; su primer mandato fue del 2 de febrero de 1859 al 13 de agosto de 1860, sucediendo a Manuel Robles Pezuela. El segundo mandato fue del 16 de agosto al 24 de diciembre de ese mismo año. Dos días antes, casi sin recursos, hizo un último intento por salvar a su causa, pero fue batido por Jesús González Ortega en la batalla de San Miguel Calpulalpan dando fin a la Guerra de Tres Años o Guerra de Reforma, (1858 - 1861). Miramón renunció a la presidencia y abandonó el país, rumbo a La Habana, Cuba.

El Segundo Imperio
El gobierno republicano de Benito Juárez se fortalece con el apoyo estadounidense, pero los constantes problemas económicos, las deudas contraídas con otros países, la anarquía reinante y la ruptura definitiva entre la Iglesia y el Estado fueron preocupación de los conservadores, quienes, sin el conocimiento de Miramón, quien estaba ausente del país, buscaron ayuda en las Cortes españolas y francesas para imponer una Monarquía en México. Napoleón III, Emperador de Francia, obtuvo el apoyo de la mayoría de los conservadores mexicanos para lograr sus designios imperialistas en México y, después de convencer a Maximiliano de Habsburgo-Lorena, Archiduque de Austria, para que se convirtiese en Emperador de México, invade México en 1862 con sus tropas expedicionarias; al ocupar la capital, deja al gobierno mexicano en precaria situación y huyendo de la persecución francesa; los conservadores volvieron al poder, pero el Emperador se mostró como un liberal moderado. Aunque opuesto a la Segunda Intervención Francesa en México, Miguel Miramón, a instancias del Arzobispo Antonio de Labastida, regresa a México para ofrecer sus servicios al Imperio, presentándose en la capital el 28 de julio de 1863. Maximiliano, receloso de su prestigio, lo envía a Europa a estudiar táctica militar. Vuelve en 1866 sólo para ver cómo el Imperio va retrocediendo ante las fuerzas republicanas, que cuentan con la decisiva ayuda económica y material del gobierno de los Estados Unidos. Este país se recuperaba de la recién terminada guerra civil y vuelve su mirada hacia México. El retiro del apoyo de Napoleón III al Imperio, al ordenar a sus tropas regresar a Francia, ante la posible intervención norteamericana directa, contribuye a que los republicanos recuperen rápidamente el territorio. Maximiliano, abandonado por Napoleón, finalmente se apoyó en los militares conservadores que había relegado, principalmente en Miramón, para levantar un ejército mexicano que sostuviera su imperio; pero era demasiado tarde. El Emperador vaciló ante el consejo del General Bazaine, quien, como muchos otros, le pedían que abdicara el trono y regresara a Austria. Maximiliano pensó aceptar dicha recomendación y tuvo serias dudas en hacerlo, pero pesó más su convicción de que un Habsburgo tenía un sentido del honor que le impedía abandonar sus deberes, y eligió quedarse en México y seguir luchando en contra de los liberales. La incansable actividad de Miramón rindió frutos, pues en poco tiempo organizó un respetable ejército de alrededor de 9,000 hombres, del que se puso al mando el propio Emperador.

En febrero de 1867 a pesar de las fundadas objeciones de Miramón, el general Leonardo Márquez, con quien Miramón tuvo graves dificultades, persuadió a Maximiliano para que estableciese como base de operaciones la ciudad de Querétaro; decisión poco juiciosa pues esa plaza presentaba mayores dificultades de defensa que la sede de los poderes imperiales en la Ciudad de México, además de ser suceptible de ser sitiada por completo, sin posibilidad de auxilio exterior, como en efecto ocurrió a partir de marzo. Márquez, acompañado por Santiago Vidaurri y Julián Quiroga regresó a México con la encomienda de reclutar y enviar refuerzos; en Querétaro los Generales Miramón y Mejía se encargarían de la defensa de la plaza y del mando de las tropas imperiales. Las fuerzas de Miramón y Mejía, completamente sitiadas por un ejército juarista muy superior en número y armamento, iban debilitándose a pesar de éxitos parciales, como la sorprendente acción del Cerro del Cimatario que dirigió Miramón el 27 de abril de 1867; logrando abrir momentáneamente el cerco, hecho que inexplicablemente no fue aprovechado, como éste lo aconsejaba. El general Miramón planeó romper el sitio, pero antes de llevarlo a cabo, el fin se precipitó con la traición del coronel Miguel López, quien, en la madrugada del 15 de mayo, entregó la vital posición de la Cruz a los sitiadores, quedando la ciudad a merced de los liberales. Maximiliano fue apresado junto con el General Mejía y pronto fue detenido también Miramón, quien al enterarse de la traición, se dirigió al centro de la plaza y encontró una fuerza enemiga; registrándose un tiroteo, en el que resultó herido en la cara y en un dedo de la mano izquierda; logró refugiarse en casa de un doctor de apellido Licea, quien lo tortura durante dos horas pretendiendo extraer una bala que había salido y ya indefenso, fue delatado y capturado. Los tres personajes fueron sometidos a juicio y condenados a muerte según el decreto del 25 de enero de 1862 proclamado por el gobierno republicano. Tanto los dos Generales como el Emperador aceptaron su suerte con valentía.

Fusilamiento
A las siete y cinco de la mañana del 19 de junio de 1867, en el Cerro de las Campanas en Querétaro, Maximiliano, Miramón y Mejía fueron fusilados por un pelotón de soldados republicanos del ejército del general Mariano Escobedo. Sus restos fueron originalmente depositados en el Panteón de San Fernando, donde aún puede verse su tumba, pero tras el entierro de Benito Juárez en el mismo panteón fue que por solicitud de su esposa Concepción Lombardo, sus restos fueron trasladados a una de las capillas de la Catedral de Puebla.

Legado
A continuación, las últimas palabras que dirigió Miramón a las tropas liberales antes de ser pasado por las armas:

Mexicanos: en el Consejo, mis defensores quisieron salvar mi vida; aquí pronto a perderla, y cuando voy a comparecer delante de Dios, protesto contra la mancha de traidor que se ha querido arrojarme para cubrir mi sacrificio. Muero inocente de ese crimen, y perdono a sus autores, esperando que Dios me perdone, y que mis compatriotas aparten tan fea mancha de mis hijos, haciéndome justicia. ¡Viva México!

http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Miram%C3%B3n

MIGUEL MIRAMÓN

Nació en la Ciudad de México el 29 de septiembre de 1831. Presidente sustituto del 2 de febrero de 1859 al 13 de agosto de 1860 y presidente interino del 16 de agosto al 24 de diciembre de 1860. Murió en Querétaro el 19 de junio de 1867.

Como cadete, fue uno de los Niños Héroes que defendieron el castillo de Chapultepec durante la invasión norteamericana el 13 de septiembre de 1847. Combatió contra los liberales defendiendo a Santa Anna durante la revolución de Ayutla. En la guerra de Reforma sirvió a las órdenes del general Osollo y, muerto éste, fue nombrado general en jefe del ejército conservador. Se convirtió en la mejor espada de su partido. Tenía 27 años cuando asumió la presidencia, ejerciendo el mando desde el campo de batalla. Aunque conservador, estaba lejos de posiciones radicales: favorecía el cuidado de la hacienda pública, la aplicación expedita de la justicia, el bienestar individual, aunque también evitó limitar el poder político y económico de la iglesia. Fue derrotado por los liberales y desterrado en diciembre de 1860. Años después regresó para ofrecer sus servicios al imperio de Maximiliano, al lado de quien fue fusilado en el Cerro de las Campanas en Querétaro.
http://www.bicentenario.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=602

Miguel Miramón 150 del aniversario de la Guerra de los Tres Años

General Miguel Miramón
Miguel Miramón es uno de los personajes más polémicos de la historia de México, luchó contra el avance imperialista de los Estados Unidos y la masonería.

La historiografía oficial ha sido implacable con ciertos personajes, olvidando que la historia la construyen tanto los vencedores como los vencidos. A estos últimos se les ha ignorado o criticado injustamente. Uno de los episodios que siguen causando polémica es la Guerra de los Tres Años o de Reforma, que es clave para comprender el México Moderno. Uno de sus personajes fundamentales fue Miguel Miramón, quien defendió la causa del partido Conservador.

Semblanza de Miguel Miramón

Miguel Atenógenes Miramón nació en la ciudad de México el 19 de septiembre de 1831. En su juventud decidió estudiar la carrera militar, fue uno de los Niños Héroes, que defendió el castillo de Chapultepec contra los invasores estadounidenses, el 13 de septiembre de 1847.

Ante esta injusticia decidió afiliarse al partido Conservador, del cual se convertiría en su principal representante.

Antecedentes de la Guerra de los Tres Años

El triunfo de la Rebelión de Ayutla encabezada por Juan Álvarez e Ignacio Comonfort sacó definitivamente del poder a Antonio López de Santa Anna, el 9 de agosto de 1855. Colocó en la esfera del poder a los liberales, quienes buscaban que México siguiera el modelo estadounidense para insertarse completamente en el capitalismo.

Siendo presidente Juan Álvarez, se promulgó la Ley Juárez de noviembre de1855 contra los fueros eclesiásticos y militares, prendiendo la mecha, ya que se tenía que optar por alguno de los modelos existentes: El Liberalismo basado en las ideas de la revolución francesa y el Conservadurismo que propugnaba por el Hispanoamericanismo, que defendía la cultura y religión.

En respuesta de la ley juarista, los conservadores lanzaron los planes Tolimán y de Zacapoxtla en diciembre de 1855 firmado el primero por Tomás Mejía y el segundo por Luis G. Osollo, pronto se adhirieron Miguel Miramón y Leonardo Márquez, bajo el grito de ¡Religión y fueros! Se desconocía el gobierno de Comonfort. El movimiento del Ejército Restaurador del Orden y de la Libertad fue desmembrado por el gobierno de Ignacio Comonfort.

La Guerra de los Tres Años (1857 – 1860)

El 5 de febrero de 1857 se promulgó una nueva constitución de corte radical, que abolió la religión oficial y promovió la separación de la Iglesia – Estado.

La Guerra de los Tres Años abarcó del 17 de diciembre de 1857 al 20 de diciembre de 1860, que va de la Promulgación del Plan de Tacubaya hasta la batalla de San Miguel Calpulalpan.

Miguel Miramón el líder conservador

La primera parte de la Guerra de los Tres Años se inclinó a favor de los Conservadores, Miramón ganó importantes batallas en Atenquique y Ahualulco. Controlando el Centro de México, sin embargo el divisionismo los empezó a debilitar.

Existieron varios presidentes Conservadores durante estos años, los principales fueron Félix María Zuloaga y Miguel Miramón, éste último ha sido el más joven en la historia de México en ocupar el poder Ejecutivo, al contar sólo con 28 años. El 12 de julio de 1859 Juárez lanzó las leyes de Reforma y Miramón su plan de gobierno, que propugnaba por más administración y menos política.

La lucha en el campo diplomático

Los conservadores lucharon contra el avance de los Estados Unidos de América; buscando el apoyo en España, firmando el Tratado Mont Almonte en septiembre de 1859, por el cual reconocían deudas de la época de Santa Anna con el gobierno español.

Mientras que los liberales se apoyaron en el gobierno norteamericano, como lo muestra el Tratado Mc Lane Ocampo, del 14 de diciembre del mismo año, por el cual se autorizaba la creación de tres pasos a perpetuidad a lo largo de México. Atentado contra la independencia y soberanía nacional.

Si el Congreso estadounidense no aprobó el tratado, es porque los conflictos entre los sureños y norteños estaba ya muy avanzados. Así que no les convenía a los del norte que el sur se fortaleciera más. Sin embargo, a partir de este tratado México quedó sujeto a los influjos de las decisiones norteamericanas y de la Doctrina Monroe.

El fin de la Guerra de Reforma

La intervención no mencionada en los libros de texto, fue la realizada en Antón Lizardo. Benito Juárez había establecido su gobierno en Veracruz. Miramón intentó tomar el puerto, por lo que compró dos buques para atacar por todos los flancos posibles al gobierno liberal. Sin embargo, tropas estadounidenses de Mr. Turner intervinieron aprehendiendo a los marinos Conservadores, el 6 de marzo de 1860. Aquí es dónde se realizó el triunfo liberal, que se consumaría en Silao y Calpulalpan.

Los Conservadores habían gobernado desde la ciudad de México, pero con estas derrotas, dejaron la capital y se dispersaron para organizar guerra de guerrillas. El México de las mayorías quedaba derrotado, pero seguía con vida. Miramón esperaría una nueva oportunidad para luchar por sus ideales: la patria, la religión y la libertad.

http://jose-omar-tinajero-morales.suite101.net/miguel-miramon-150-del-aniversario-de-la-guerra-de-los-tres-anos-a37150

P.D. Es un personaje muy enigmático de la historia mexicana, el vio las terribles consecuencias de perder la guerra contra E.U.A. Sin embargo decide apoyar a Maximiliano, esto me genera una gran pregunta: ¿Por qué después de pelear contra la invasión estadounidense decide apoyar a la invasión francesa en contra de México?

Enemigo Público
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Re: ¡Un niño Heroe de Chapultepec...

Mensaje por Enemigo Público el 19/4/2012, 12:18 am

¿No será posible por el ideal de Napoleón III de detener el avance de USA?, ¿y de paso la posible recuperación del territorio perdido, que le podrían dar una ventaja estratégica fundamental en este continente?, recordemos que por el conflicto que se tenía con Prusia era fundamental tener todos los recursos posibles disponibles, para Francia era una oportunidad, y para México, según la visión de muchos, también.

Creo que aparte de los privilegios, creían firmemente en que el progreso llegaría de la mano de los europeos.

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Re: ¡Un niño Heroe de Chapultepec...

Mensaje por Xicoténcatl el 19/4/2012, 12:29 am

Enemigo Público escribió:¿No será posible por el ideal de Napoleón III de detener el avance de USA?, ¿y de paso la posible recuperación del territorio perdido, que le podrían dar una ventaja estratégica fundamental en este continente?, recordemos que por el conflicto que se tenía con Prusia era fundamental tener todos los recursos posibles disponibles, para Francia era una oportunidad, y para México, según la visión de muchos, también.

Creo que aparte de los privilegios, creían firmemente en que el progreso llegaría de la mano de los europeos.

Claro, el ideal de Napoleón III era detener a E.U.A… pero a costa de la libertad de los mexicanos, porque seguramente Napoleón no quería “apoyar” a México, lo que quería era una colonia francesa-americana, no creo que la idea de Francia fuese ayudar a México a recuperar sus territorios.
A mí me encantaría el progreso de México en todos sus aspectos, sin embargo, nunca estaría dispuesto a que ese progreso llegara de la mano de una invasión extranjera a mi país y ni que pensar en apoyarla, eso jamás! Saludos!

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