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Intervención aliada en la Guerra Civil Rusa

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Albert_B
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Intervención aliada en la Guerra Civil Rusa

Mensaje por Albert_B el 25/1/2015, 2:11 am

Intervención aliada en la Guerra Civil Rusa

Intervención aliada en la Guerra Civil Rusa
la Guerra Civil Rusa
Wladiwostok Parade 1918.jpg
Tropas aliadas desfilando en Vladivostok en 1918.
Fecha 1918–1920; retirada japonesa de Siberia en 1922
Lugar Norte de Rusia, Siberia
Casus belli Revolución bolchevique, Tratado de Brest-Litovsk
Resultado Retirada aliada de Rusia
Victoria bolchevique sobre el Ejército Blanco
Beligerantes
Bandera del Reino Unido Imperio Británico
Bandera de Australia Australia
Bandera de Canadá Canadá
Raj británico India británica
Bandera del Reino Unido Reino Unido
Bandera de la República de China República de China
Flag of Czechoslovakia.svg Checoslovaquia
Bandera de Finlandia Finlandia
Bandera de Francia Francia
Bandera de Grecia Reino de Grecia
Bandera de Italia Reino de Italia
Bandera del Imperio de Japón Imperio de Japón
Bandera de Polonia Polonia
Bandera de Rumania Reino de Rumania
State Flag of Serbia (1882-1918).svg Reino de Serbia
Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos Flag of Russian SFSR (1918-1937).svg Rusia soviética
Flag Far Eastern Republic.svg República del Lejano Oriente
Comandantes
Varios comandantes Bandera de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia Vladimir Lenin
Bandera de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia Leon Trotsky
Bandera de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia Mikhail Tukhachevsky
Bandera de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia Fedor Raskolnikov
Bandera de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia Joseph Stalin
Bandera de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia Dmitry Zhloba
Bandera de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia Pavel Dybenko
Fuerzas en combate
~ 155.560 (véase descripción detallada) Desconocidas
Bajas
Desconocidas
[editar datos en Wikidata]
La intervención aliada en la Guerra Civil Rusa fue una expedición militar multinacional que fue lanzada en 1918 durante la Primera Guerra Mundial, la cual continuó en la Guerra Civil Rusa. Las operaciones fueron llevadas a cabo por 14 naciones y cubrieron un enorme territorio.1 Los objetivos iniciales de la operación eran rescatar a la Legión Checoslovaca, asegurar los suministros y armamentos en los puertos rusos y restablecer el Frente Oriental contra la Alemania imperial. Al final de la Primera Guerra Mundial (1914–1918), temerosos del bolchevismo, catorce países aliados intervinieron en la Guerra Civil Rusa (1917–1923), en nombre de las fuerzas del Movimiento Blanco anti-bolcheviques que antes habían perdido la Revolución de Octubre rusa en 1917.2

A pesar del apoyo aliado, el Ejército Rojo derrotó al ejército blanco que trataba de volver a imponer la impopular monarquía absoluta del zarismo, con la ayuda de las armas extranjeras, por lo que tenía pocos partidarios rusos. Sin embargo, dos años después, en 1920, debido a que la intervención tuvo poco apoyo popular en los países aliados y en Rusia, no hubo verdadera estrategia político-militar o debido a la mediocridad militar del Ejército Blanco, los aliados se vieron obligados a retirarse de la Campaña del Norte de Rusia (1918–1920) y la Intervención aliada en Siberia (1918–1922); de todos modos, los japoneses siguieron ocupando partes de Siberia hasta 1922.3

Índice [ocultar]
1 Prólogo a la intervención aliada
1.1 Revolución
1.2 Rusia deja la guerra
1.3 Legión Checoslovaca
1.4 Intereses de los aliados
1.5 Revolución Rusa
2 Fuerzas extranjeras en Rusia
3 Campañas
3.1 Campaña del Norte de Rusia
3.2 Sur de Rusia y Ucrania
3.3 Siberia
3.4 Cáucaso
3.5 Campaña transcaspia
4 Retirada de los aliados
5 Véase también
6 Notas
7 Referencias
8 Enlaces externos
Prólogo a la intervención aliada[editar]
Revolución[editar]
En 1917 Rusia se encontraba en un estado de conflicto político, el apoyo a la guerra y el zar iba disminuyendo: se encontraba al borde de la revolución. La Revolución de Febrero cambió el curso de la guerra: bajo una intensa presión política, el zar Nicolás II abdicó y se formó un gobierno provisional. Este se comprometió a continuar la lucha contra los alemanes en el Frente Oriental.3

Los Aliados habían estado enviando suministros a Rusia desde el comienzo de la guerra en 1914 por los puertos de Arcángel, Murmansk, y Vladivostok. En 1917 los Estados Unidos entraron en la guerra cuando el presidente Woodrow Wilson dejó de lado su anterior reserva por unirse a la guerra junto con el monarca como aliado, habiendo este sido derrocado y los EE.UU. comenzaron a prestar apoyo económico y técnico al gobierno de Lvov y más tarde de Kerenski.3

La guerra se hizo impopular entre el pueblo ruso. El malestar político y social crecía, así como el apoyo con los bolcheviques revolucionarios bajo Vladimir Lenin. Un gran número de soldados rasos se amotinó o desertó del ejército ruso. Durante la ofensiva de julio, el ejército ruso fue derrotado por las fuerzas austro-húngaras y alemanas en el Frente Oriental tras un contraataque de estas. Esto condujo al hundimiento del frente. El desmoralizado ejército ruso estaba a punto de amotinarse y la mayoría de los soldados había desertado del frente de batalla. Kerenski sustituyó a Aleksei Brusilov con Lavr Kornilov como comandante en jefe del Ejército Imperial Ruso. Kornilov intentó formar una dictadura militar a través de un golpe de Estado a comienzos de septiembre de 1917. Contó con el apoyo del general de Brigada británico Alfred Knox, al que Kerenski acusó de producir propaganda a favor de Kornilov. Kerenski también acusó a lord Milner de haber escrito una carta expresando su apoyo a Kornilov. Un escuadrón inglés de automóviles blindados comandados por Oliver Locker-Lampson y vestidos con uniformes rusos participaron en el golpe golpe de Estado fallido.4

Dos meses más tarde, a comienzos de noviembre de 1917, la Revolución de Octubre derrocó al gobierno provisional de Kerenski y los bolcheviques tomaron el poder.

Rusia deja la guerra[editar]
Artículo principal: Tratado de Brest-Litovsk
Cinco meses después, el 3 de marzo, la recién formada República Socialista Federativa Soviética de Rusia firmó el Tratado de Brest-Litovsk con Alemania imperial, que formalmente puso fin a la guerra en el Frente Oriental. Esto permitió la transferencia de parte de los soldados alemanes al Frente Occidental, donde los ejércitos británicos y franceses esperaban la llegada de refuerzos estadounidenses.

Legión Checoslovaca[editar]
Artículo principal: Legión Checoslovaca
La firma del Tratado de Brest-Litovsk garantizó que los prisioneros de guerra serían devueltos a sus países de origen.Los prisioneros austrohúngaros pertenecían a las distintas nacionalidades que formaban el país. Numerosos prisioneros de guerra checos y eslovacos habían sido reclutados en el Ejército austrohúngaro y más tarde capturados por los rusos. Sin embargo, aprovechando el deseo de parte de ellos de crear su propio Estado independiente del Imperio, las autoridades rusas formaron unidades especiales de checos y eslovacos para luchar contra los imperios centrales.

En 1917, tras la Revolución de Octubre, los bolcheviques declararon que, si la Legión Checoslovaca se mantenía neutral en los conflictos internos rusos y accedía a abandonar Rusia, se le concedería un salvoconducto para atravesar Siberia camino a Francia por el puerto de Vladivostok para que pudiesen seguir combatiendo junto a las potencias aliadas en el Frente Occidental. La Legión Checoslovaca comenzó entonces su traslado en el Ferrocarril Transiberiano hasta Vladivostok. Sin embargo, sólo la mitad llegó hasta la ciudad antes que el acuerdo se rompiese y estallasen los enfrentamientos entre legionarios y bolcheviques en mayo de 1918.

Intereses de los aliados[editar]

Fuerza expedicionaria canadiense, 1919.
Los Aliados comenzaron a preocuparse por el hundimiento del frente oriental y de Rusia, y también por la situación de las grandes cantidades de suministros en los puertos rusos, que los Aliados temían podrían ser requisados por los alemanes o caer en manos de los bolcheviques. También preocupó a los Aliados el desembarco en abril de 1918 de una división de tropas alemanas en Finlandia, y se temió que podrían tratar de capturar el ferrocarril Murmansk-Petrogrado y posteriormente el estratégico puerto de Murmansk y, posiblemente, Arcángel. Otros temores Aliados eran que la Legión Checoslovaca fuese destruida o la amenaza del bolchevismo, cuya naturaleza preocupaba a muchos de los Gobiernos Aliados.

Ante esta situación los Gobiernos británico y francés decidieron realizar una intervención militar en Rusia. Tenían tres objetivos:5

Evitar la captura por parte de bolcheviques o alemanes de material de guerra acumulado en Arjángelsk.
Iniciar el ataque para rescatar a la Legión Checoslovaca, desperdigada a lo largo del ferrocarril transiberiano.
Resucitar el Frente del Este mediante la derrota del Ejército bolchevique, con la ayuda de la Legión Checoslovaca y una fuerza ampliada antibolchevique rusa y, de paso, acabar con la propagación del comunismo y la causa bolchevique en Rusia.

Tropas americanas en Vladivostok, agosto de 1918.
Con un número de tropas muy por debajo de las necesarias, los británicos y franceses pidieron que el presidente Wilson proporcionara soldados de EE.UU. para la campaña de intervención. En julio de 1918, en contra del parecer del Departamento de Guerra de EE.UU., Wilson propuso la participación limitada de 5.000 soldados del Ejército de los Estados Unidos en la campaña llamada «Fuerza Expedicionaria Americana del Norte de Rusia»6 (también conocida como «Expedición Oso Polar») que fueron enviados a Arjángelsk, mientras que otros 8.000 soldados, organizados en la Fuerza Expedicionaria Americana en Siberia,7 fueron enviados a Vladivostok desde las Filipinas y desde Camp Fremont, en California. Ese mismo mes, el Gobierno del Canadá acordó con el Gobierno británico enviar una fuerza combinada del Imperio Británico, que incluía tropas de Australia y la India colonial.

Los japoneses, concentrados en su frontera norte, enviaron la mayor fuerza militar, que alcanzó los 70.000 soldados. Decidieron además el establecimiento de un Estado títere en Siberia,8 y los mandos del Ejército del Imperio japonés vieron la situación en Rusia como una oportunidad para poner fin al problema fronterizo del norte de Japón, considerado de seguridad nacional. El Gobierno de Japón era asimismo intensamente hostil al comunismo.

El Reino de Italia creó el «Corpo di Spedizione» con tropas alpinas enviadas desde la península y ex-generales de la Italia irredenta, fuerzas del antiguo Imperio austrohúngaro reclutadas en la Legione Redenta Italiana. Instalaron inicialmente su base en la concesión italiana de Tianjín, con un total de aproximadamente 2.500 soldados.

Rumanía, Grecia, Polonia, China y Serbia también enviaron pequeños contingentes de tropas para participar en la intervención.

Revolución Rusa[editar]
Artículo principal: Revolución de Octubre
Después del fin de la guerra en Europa y la derrota de los imperios centrales, los Aliados apoyaron abiertamente a las fuerzas «blancas», antibolcheviques.


Posiciones de la Fuerza Expedicionaria Aliada y de los ejércitos blancos en la Rusia Europea, 1919.
Fuerzas extranjeras en Rusia[editar]
Cantidades de soldados extranjeros que ocuparon las regiones de Rusia señaladas a continuación:

50 000 checoslovacos (a lo largo del Ferrocarril Transiberiano)9
28 000 japoneses, elevados después a 70,000 (en la región de Vladivostok y en el norte)10 11
24 000 griegos (en Crimea)12
40 000 británicos (en las regiones de Arcángel y Vladivostok)11
13 000 estadounidenses (en las regiones de Arcángel y Vladivostok)
12 000 franceses y fuerzas coloniales francesas (la mayor parte en las regiones de Arkhangelsk y Odessa)
12 000 polacos (a mayor parte en las regiones de Crimea y Ucrania)
4000 canadienses (en las regiones de Arcángel y Vladivostok)
4000 serbios (en la región de Arcángel)
4000 rumanos (en la región de Arcángel)
2500 italianos (en la región de Arcángely en Siberia)13
2000 chinos (en la región de Vladivostok)
150 australianos (a mayor parte en la región de Arcángel)
Campañas[editar]
Campaña del Norte de Rusia[editar]
Artículo principal: Campaña del Norte de Rusia

Tanque británico Mark V en Arkhangelsk.
Ejército Británico (6º Regimiento de Yorkshire, 2/10º Royal Scots, algunos de los Fusileros Reales de Dublín 52º Batallón del Regimiento de Mánchester, ¿otros?)
Royal Navy (y un destacamento de 53 marineros de la US Navy —incluido Harold Gunnes— del USS Olympia durante agosto y septiembre de 1918 solamente)
Royal Air Force (hidroplanos Fairey Campania y Sopwith Baby, además de un caza Sopwith Camel)14
Ejército francés (21º Batallón Colonial)
Artillería de Campo Canadiense (67.ª y 68.ª Baterías de la 16.ª Brigada, Artillería de Campo Canadiense)
Legión Aliada Eslavo-Británica (aka SBAL(Slavic-British Allied Legion), fuerzas antibolcheviques, incluyendo el Batallón de Dyer, entrenado y encabezado por británicos)
Ejército Blanco de Rusia (anteriormente el ejército del Gobierno Provisional Ruso de Kerensky, antibolchevique, encabezado por el General Evgenii Miller)
Ejército de los Estados Unidos, Fuerza Expedicionaria Amricana del Norte de Rusia (también conocida como Expedición Oso Polar, 310º Cuerpo de Ingenieros, 339º de Infantería, 337º Hospital de Campo, y la 337.ª Compañía de Ambulancias)
Ejército de los Estados Unidos, 167.ª y 168.ª Compañías de Ferrocarril (enviadas a Murmansk para operar la línea Murmansk-Petrogrado)
Varias tropas aliadas de Polonia, Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos e Italia
Fuerza de Alivio Británica del Norte de Rusia (arribó a finales de mayo de 1919 para cubrir el retiro de las fuerzas de Estados Unidos y las tropas aliadas)
Sur de Rusia y Ucrania[editar]
El 18 de diciembre de 1918, un mes después del armisticio, los franceses ocuparon Odesa. Se inició así la intervención en Ucrania y el sur de Rusia, que tenía por objetivo ayudar y abastecer a las fuerzas blancas del general Denikin y su Ejército de Voluntarios que combatían en la región contra el Gobierno bolchevique de Moscú. La campaña incluyó tropas francesas, polacas y griegas (el I Cuerpo de Ejército griego, cerca de 24 000 hombres al mando del general de división Konstantinos Nider).

En abril de 1919 se retiraron,12 antes de la derrota de la ofensiva del Ejército Blanco contra Moscú. Tras esta Denikin fue relevado y su sucesor al frente del movimiento, el general Wrangel, reorganizó el ejército en Crimea. Sin embargo, con el deterioro de la situación, él y sus soldados evacuaron sus últimas posiciones en Crimea a bordo de barcos aliados el 14 de noviembre de 1920.

Siberia[editar]
Artículo principal: Intervención en Siberia

Litografía japonesa que muestra tropas ocupando Blagovéshchensk.
La Intervención Conjunta Aliada comenzó en agosto de 1918.15 Los japoneses entraron a través de Vladivostok y otros puntos por la frontera de Manchuria con más de 70 000 soldados siendo desplegadas eventualmente. A los japoneses se sumaron tropas británicas16 y posteriormente americanas, canadienses, francesas, italianas y chinas. Algunos elementos de la Legión Checoslovaca17 que habían alcanzado Vladivostok, recibieron alas tropas aliadas. Los americanos desplegaron a el 27º y 31º Regimientos de Infantería desde las Filipinas, y elementos de los regimientos 12º, 13º y 62º de Infantería desde Camp Fremont.18

Los japoneses se esperaba que enviaran sólo alrededor de 7.000 soldados de la expedición. El despliegue de una fuerza tan grande para una operación de rescate de los aliados hicieron desconfiar de las intenciones japonesas.19 El 5 de septiembre, a los japoneses se les vinculó con la vanguardia de la Legión Checoslovaca,19 unos días más tarde los contingentes británicos, italianos y franceses se unieron a los checos en un esfuerzo por restablecer el frente oriental más allá de los Urales, y como resultado los aliados europeos emigraron hacia el oeste.19 Los japoneses, con sus propios objetivos en mente, se negaron a proceder al oeste del lago Baikal.19 Los americanos, sospechando de las intenciones de Japón, también se quedaron para vigilarlos.19 En noviembre, los japoneses ocuparon todos los puertos y ciudades importantes en la Provincia Marítima rusa y en Siberia al este de la ciudad de Chitá.19

Los Aliados dieron su apoyo a los elementos de rusos blancos a partir del verano de 1918.19 Hubo tensiones entre las dos facciones antibolcheviques: el Gobierno ruso blanco regido por el almirante Alexander Kolchak y los cosacos mandados por Grigori Semiónov e Iván Kalmikov que estorbaron sus esfuerzos contra el Gobierno de Moscú.

Todas las fuerzas expedicionarias Aliadas habían sido evacuadas para 1920, aparte de los japoneses, quienes permanecieron hasta 1925.

Cáucaso[editar]
En 1917, la Dunsterforce, una misión militar aliada de menos de 1000 efectivos australianos, ingleses, y canadienses (retiradas de Mesopotamia y del frente occidental), acompañados de carros armados, desplegados desde Amadán como 350 km a través de Qajar Persia. Se le nombró por su comandante General Lionel Dunsterville. Su misión era reunir información, entrenar y encabezar fuerzas locales, y prevenir la distribución de propaganda alemana.20

Posteriormente, se le ordenó a Dunsterville tomar y proteger los campos de petróleo de Bakú. La fuerza fue retrasada por 3000 efectivos bolcheviques en Enzeli procedió por barco al puerto de Bakú, en el mar Caspio. Este era el objetivo primario para las fuerzas turcas que avanzaban y Dunsterforce aguantó el corto y brutal sitio en septiembre de 1918 antes de ser forzado a retirarse.

Sin embargo, siendo vencida en la Primera Guerra Mundial, Turquía tuvo que retirra sus fuerzas de la frontera de Azerbaiján a mediados de noviembre de 1918. Encabezados por el General William Thomson, las fuerzas inglesas de 5000 soldados arribaron a Bakú el 7 de noviembre, y la ley marcial fue establecida en la capital de la República Democrática de Azerbaiján hasta que «el poder civil pudiera ser suficientemente fuerte para liberar a las fuerzas de la responsabilidad de mantener el orden público».

Campaña transcaspia[editar]
La primera instancia de una mediación aliada ocurrió el 11 de agosto de 1918, cuando el general Malleson intervino en apoyo del Ashkhabad Executive Committee, que había expulsado a los bolcheviques del Soviet de Tashkent de la terminal occidental del Ferrocarril Transcaspio en julio de 1918. Envió la sección de ametralladoras del 19º Regimiento de Rifles de Punjab a Baraim Ali, localizada en el Ferrocarril TransCaspio. Después del combate en Merv, se les unió el resto del regimiento. Hubo más acciones en Kaka el 28 de agosto, y el 11 y 18 de septiembre. Fueron reforzados el 25 de septiembre por dos escuadrones del 28º Regimiento de Caballería Ligera. Combatiendo junto a tropas transcaspianas, en Arman Sagad (entre el 9 y de 11 de octubre) y Dushak (el 14 de otubre).

Para el 1 de noviembre habían reocupado Merv y, por instrucciones del gobierno británico, detuvieron su avance y tomaron posiciones defensivas en Bairam Ali. Las fuerzas transcaspianas continuaron su ataque a los bolcheviques al norte. Después que las fuerzas transcaspias fueron desviadas en Uch Aji, su comandante, el coronel Knollys envió al 28º de Caballería en su apoyo en Annenkovo. En enero de 1919 una compañía del 119º Regimiento de Rifles de Punjab fue enviada reforzar las posiciones en Annenkovo, donde una segunda batalla tuvo lugar el 16 de enero. El gobierno británico decidió el 21 de enero retirar la fuerza, y las últimas tropas se retiraron a Persia el 5 de abril.21

Retirada de los aliados[editar]
Los Aliados se retiraron en 1920. Los japoneses se quedaron en las provincias marítimas del Extremo Oriente ruso hasta 1922 y en el norte de Sajalin hasta 1925,22 cuando la presión económica y diplomática de EE.UU., la política interna de Japón y el éxito militar del Ejército Rojo obligó a la retirada de estas últimas tropas del antiguo territorio ruso, entonces ya soviético.

http://es.wikipedia.org/wiki/Intervenci%C3%B3n_aliada_en_la_Guerra_Civil_Rusa

Me sorprendió. No tenía NPI de semejante guerra.


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Re: Intervención aliada en la Guerra Civil Rusa

Mensaje por Von Leunam el 25/1/2015, 4:39 pm

Es de hecho un conflicto muy poco conocido en Occidente, pero muy interesante. La primera vez que tuve conocimiento de el fue por una pelicula rusa que se llama El Almirante que dejo el link con sub en ingles.



Creo tener otro link con mas info sobre la intervencion americana en Vladivostok, llegando a la casa lo reviso.

Von Leunam
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Re: Intervención aliada en la Guerra Civil Rusa

Mensaje por Von Leunam el 25/1/2015, 8:52 pm



American troops parade in Vladivostok, August 1918. (NWDNS-165-WW-558C(4))

Guarding the Railroad, Taming the Cossacks
The U.S. Army in Russia, 1918 - 1920
By Gibson Bell Smith

William S. Graves was pleased as summer 1918 began. He had just been promoted to major general and assigned command of the U.S. Army's Eighth Division, which would soon go to France to fight the Germans in the Great War. On August 2, however, Graves got a specially coded message at Camp Fremont in California, ordering him to a meeting in Kansas City.

The next evening, he was met at the Kansas City train station by Secretary of War Newton Baker, who informed Graves that his career was taking a new turn.

President Woodrow Wilson had decided that the United States, still at war in Europe, must intervene in another part of the world to protect its investments. It had nearly a billion dollars' worth of American guns and equipment strewn along a segment of the Trans-Siberian Railway between Vladivostok and Nikolsk.

Wilson had approved the dispatch of eight thousand men to Siberia— that cold, forbidding part of Russia— and he had chosen Graves as their commander. There, Graves would engage not in the kind of structured combat he had expected in Europe but in a wily contest of nerves, with Cossacks, Bolshevik guerrilla forces, and even Japanese army troops looking to bring Siberia into Japan's sphere of influence. At the same time, the American North Russian Expeditionary Force arrived in Archangel.

It would be the first, and only, time American troops were on Russian soil.

Graves and his men would face off against not German military leaders schooled in combat much the way he had been at West Point, but with the likes of Grigori Semenoff, a Cossack leader, or ataman, of a surly band of marauders whose sole joy in life was to rape, plunder, and steal among the local populations of the Trans-Baikal region of Siberia. On the Trans-Baikal Railway, one of the major links of the Trans-Siberian Railway, the Cossacks routinely commandeered railway cars and locomotives.

Wilson's decision and Graves's unexpected adventure were coming at a time when much of the world was in turmoil.

The World War was still raging in Europe and would not end until the Armistice in November 1918. Civil war was still under way in Russia even though the Bolsheviks had ousted Alexander Kerensky in November 1917, a few months after the Mensheviks had deposed the tsar that spring. There did not appear to the Allies to be a legitimate government with whom they could do business. The Allies viewed the Czech Legion and even some White Russian and Cossack forces as levers to winning the war against Germany and Austria by creating diversions in western Russia at Archangel and in eastern Siberia. They hoped this activity would cause the Central Powers to divert forces from the Western Front back to Eastern Europe. Meanwhile, the Red Army in Russia was still fighting for its life on at least four fronts.

When Baker met Graves in Kansas City, he handed him an envelope that contained the aide memoire, the reasons for sending American soldiers to innermost Russia:

To facilitate the safe exit of the forty-thousand-man Czech Legion from Russia. The Legion had helped clear the Trans-Siberian Railway of Bolsheviks in the spring of 1918 and were the main fighting force in Siberia sympathetic to the Allied cause. (The Bolsheviks had made a separate peace with Germany and therefore could not be trusted.)
To guard the nearly one billion dollars' worth of American military equipment stored at Vladivostok and Murmansk.
To help the Russians organize their new government.

"This contains the policy of the United States in Russia which you are to follow," Baker said as he handed over the envelope. "Watch your step; you will be walking on eggs loaded with dynamite. God bless you and good-bye."
Reasons for Intervention

President Woodrow Wilson's motivation for sending troops to Siberia stemmed from the same desires that drove him to try to impose the Paris Peace Treaty on Europe: the promotion of democracy and self-determination. But first and foremost, he wanted to protect the billion-dollar investment of American guns and equipment along the Trans-Siberian Railway. Vast quantities of supplies had been sent when America believed that Russia was capable of fighting and winning against the Central Powers in the spring of 1917.

The Menshevik Revolution, which overthrew the tsar in February and March 1917, raised Wilson's hopes for democratizing Russia and implanting capitalism there. Under Alexander Kerensky's regime, the first wave of American technicians arrived to revamp and run the vast Trans-Siberian Railway. The European allies, in concert with Kerensky, agreed to establish the American-run Russian Railway Service. Beginning in November 1917, the United States provided Russia with three hundred locomotives and more than ten thousand railway cars. Bad weather and an unfavorable political climate delayed the final entry of the Russian Railway Service Corps until March 1918, when they entered Siberia from the Manchurian city of Harbin.

In addition to the supplies and the presence of Americans attempting to fix and develop Russia's railway service, Wilson also considered the Czech Legion. The Legion had been formed early in 1918 from Czech and Slovak prisoners of war in Russia, sympathetic Russian Slavs, and deserters from the Austro-Hungarian army. Beginning in March 1918, forty thousand soldiers fought with the Legion for the Allied cause. When the Bolsheviks pulled out of the war, they agreed to let the Czech Legion leave Russia. President Wilson wanted the world to know that the United States supported the safe return of the Czech Legion to its newly formed homeland.

In March 1918, the Legion moved steadily eastward along the Trans-Siberian Railway. When the Bolsheviks tried to disarm the Czechoslovaks, the soldiers of the Legion hid their weapons, and relations between the two groups frayed.

In May 1918 the Red Guard arrested several Czechoslovaks after a confrontation between legionaries and German prisoners of war at Chelyabinsk Station. A Czech had been killed, and his comrades retaliated by lynching a prisoner. The legionaries forcibly released the prisoners and took over the town. In a valiant effort to fight their way back to their homeland, the Czech Legion smashed its way both east and west, toppling just about every Soviet government in the far eastern part of Russia and Siberia.

This dramatic turn of events brought the fate of the Czech Legion to the attention of Wilson and ultimately led to the American intervention in Siberia.1 In June 1918, Wilson received a number of diplomatic visits directly related to the Allied demand for intervention in Russia. Both the French and British military missions to Russia sent representatives to persuade him to send American troops to Siberia. The War Department had been studying the issue for some time, but they were hardly as sanguine as the French and British wished. The Europeans sought at least thirty thousand American troops in Siberia to go in alongside some sixty thousand Japanese. The Allies stressed the need to deprive the Germans of access to the billions of dollars' worth of assets that lay strewn about the Siberian landscape. The bulk of the effort was to persuade the Czechs to remain in Siberia as a serious counterweight to the Germans. The Allies hoped that by keeping pressure on the Red Army, they could prevent an alliance between the Bolsheviks and the Central Powers, which they feared might allow Germany and Austria to shift valuable men and material to the Western Front.

Finally on July 6, 1918, Wilson decided to intervene in Siberia. The mandate for eight thousand American troops and seventy thousand Japanese troops gave the rationale of protecting the supplies and communications (the Trans-Siberian Railway) and aiding the Czech Legion in its quest to return home.2

The Japanese had landed the first contingents of more than seventy thousand soldiers in June and July and consolidated their control of the Chinese Eastern Railway and much of northern Manchuria near Semenoff's headquarters in Chita. Japanese designs on Manchuria and Siberian economic resources required that no stable government be permitted to develop. To keep the region unsettled, the Japanese could gain leverage in the area by fomenting trouble via Cossack bandits. From the outset, the Japanese cultivated Semenoff and likeminded Cossacks, and lavish gifts and money found their way to Chita and to strongholds of other atamans in eastern Siberia.

Although General Graves did not arrive in Siberia until September 4, 1918, some American troops had arrived as early as August 15, 1918, and quickly took up guard duty along segments of the railway between Vladivostok and Nikolsk in the north.
Gregori Semenoff

Ataman Gregori Semenoff had made a name for himself during World War I while serving in Poland; he received numerous decorations for valor from the tsarist regime. In the nineteenth century, armies of the Russian tsar had driven the Cossacks out of their homelands in the Crimea and steppes of Central Asia. Cut adrift, Cossack bands pledged unbending loyalty to strong figures like Grigori Semenoff.

Upon the overthrow of the tsar, Alexander Kerensky, head of the Provisional Government, still felt that he needed Semenoff's military skills and transferred him to the Trans-Baikal region in central Siberia. Soon afterward, the Bolshevik revolution swept eastward out of European Russia into Siberia and followed the towns along the Trans-Siberian railroad all the way to Vladivostok. Only one month after the capture of Vladivostok and all of Siberia by Bolshevik forces, Semenoff narrowly escaped capture by the Red Army. He quickly turned to organizing his "Special Manchurian Detachment" to recapture the Trans-Baikal region from the Bolsheviks.

One of Semenoff's foremost admirers was an American intelligence officer, Maj. David P. Barrows, who was on loan in Manchuria and Siberia from the U.S. Army intelligence office in the Philippines. In April of 1918, Barrows accompanied Semenoff on his campaign against Red Army units operating in and around Manchuli, Manchuria. In an attachment to his report on the successful Semenoff campaign, Barrows summarized his opinion of Semenoff, in part:

While always cool, he undoubtedly has a passionate disposition and capable of intense anger and fixed resentment. He had three and one half years of fighting in Europe and many stories are told in his camp as to his prowess. So far as I can judge, he is completely independent of the influence of those around him and other Russian leaders with whom he has relations. His personality easily dominates. His feelings toward the Bolsheviki and the prisoners who have joined their ranks is very strong. He detests their undoing of Russia. . . . He is devoting his life to their destruction and after that to the resumption of the warfare against the Central Powers. He is capable of great severity toward his enemies and toward the disobedient in his own ranks.3

While Barrows thus treated Semenoff as something of a potential savior for Siberia and the whole Russian nation, other Americans in April 1918 did not view Semenoff with such optimism. James G. Bailey, secretary to the American embassy at Petrograd, disagreed with Barrows that Semenoff had the impartial, energetic leadership qualities to rally Russians against the Central Powers. Bailey felt that Semenoff, backed by the French, the British, and probably the Japanese, was doing more to mobilize the Red Armies in defense of the motherland than a tsarist or Menshevik army could.4

Only a few months later, General Graves and his staff were to join the chorus of opposition to Semenoff.

Semenoff's successful technique consisted of using the element of surprise to overwhelm consistently larger Red forces, rapidly disarming opposition forces, and placing all prisoners in locked box cars to be shipped into the heart of Siberia and certain death. Despite the infusion of many new Mongolian, Japanese, Chinese, and White Russian volunteers into his detachment, Semenoff remained largely stymied in his efforts to free his beloved Chita and the surrounding Trans-Baikal from Bolshevik control. Ironically, it was the Czech Legion that was pivotal in wresting the area from Red Army control in August 1918. Semenoff and others quickly took advantage of the political vacuum left behind.5

The Czechs had spent six months and nine thousand casualties to try to secure their safe exit from Russia by seizing almost the entire length of the Trans-Siberian Railway. Now that they had delivered the promised route to the west along the Trans-Siberian, the promised Allied help was not forthcoming, and they became disillusioned.


In 1918, the Czech Legion moved eastward along the Trans-Siberian Railway in armored cars, fighting their way to Vladvostok, from where they hoped to sail for home. (111-SC-75877)

Semenoff had also been busy playing off the Allies against each other. In 1917, Kerensky's government had dispatched Semenoff to raise an all-Cossack Army to fight Germany on the eastern front. When Russian money dried up in 1918, Semenoff turned to the British and Japanese to bankroll his raids and support his extravagant lifestyle. His special Manchurian detachment consisted of 556 officers, civil officials, Mongols, and Chinese. At first, he extracted ten thousand pounds sterling a month from the British, but they quickly grew tired of him as Semenoff would not submit to the British efforts to train and organize his motley force. Semenoff had much more success in meeting Japanese needs as he declared that his goals were nonpolitical and that his main concern was "restoring order" in eastern Siberia, a goal that would play into Japanese hands.7 He greatly aided Japan's goal in the area, which was to keep Siberians politically destabilized and disunited.8

When General Graves arrived in Vladivostok on September 3, 1918, he turned his attention to guarding the military stores in Vladivostok and in depots along the Trans-Siberian Railway.

The first meeting between Graves and Semenoff took place in late September in Vladivostok. Although the tone of the meeting was civil, Graves claimed that the ataman was not only in the pay of the Japanese but that he could not have lasted a week in Siberia without the "protection of the Japanese."9 In October, Graves went to visit the Twenty-seventh Infantry, which was guarding the major railway station of Habarovsk. While there, he met the other main Cossack ataman, Ivan Kalmikoff. The main difference between Kalmikoff and Semenoff was that the former chose to kill, maim and rape his victims directly. Semenoff used subordinates to do his dirty work.10

By the time of Graves's arrival in Vladivostok, Semenoff's connections with the Japanese had ripened into a firm but unstated alliance. Nonetheless, Semenoff tried to obtain better artillery pieces and airplanes from the Americans. Graves, who viewed his mission as upholding American neutrality regarding the various factions in Siberia, refused. But he had to acknowledge that Semenoff was a major force to be reckoned with because he controlled the strategic rail link along the Trans-Baikal Railway from Lake Baikal City to Chita.11

The end of World War I in Europe in November 1918 would have a profound effect on conditions in Siberia, but it brought no immediate change for Graves's AEF Siberia. The American forces would stay put because President Wilson wanted to wait until after the Paris peace conference before deciding which of several Russian governments to recognize and whether to withdraw the AEF Siberia from Vladivostok.12

Meanwhile, Semenoff dispatched an agent to Washington to see if he could arrange political asylum and immigration to the United States for his boss. Upon learning of the visit, General Graves had a real chuckle. Graves noted that the requirements for legal immigration to the United States stated that an individual seeking asylum need be mentally sound, morally clean, and physically fit. "If Semenoff was 'morally clean' then I never saw a human being who was not morally clean," wrote Graves.13


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Von Leunam
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Re: Intervención aliada en la Guerra Civil Rusa

Mensaje por Von Leunam el 25/1/2015, 8:54 pm

Guarding the Railroad, Taming the Cossacks
The U.S. Army in Russia, 1918 - 1920, Part 2
By Gibson Bell Smith


Ataman Gregori Semenoff and Maj. Gen. William S. Graves met in late September 1918. (111-SC-75800)

Confrontation on the Railway

With the Armistice in November 1918, the threat to peace and stability in Siberia no longer came from the Red Army but from the Japanese and their Cossack allies. The emphasis now for American policymakers (both civil and military) was to open up the railways. The War Department ordered Graves to ensure the opening of the Trans-Siberian and Chinese Eastern Railways to all commercial and passenger traffic. The military was to provide the guards to keep order, and the civilian technicians of the Russian Railway Service Corps were to come in and operate and upgrade the actual tracks, repair shops, and rolling stock. The corps was set up as a private organization staffed by American railway personnel. Semenoff and his Japanese allies, however, spent the next year and a half frustrating Allied efforts to unify and improve Siberian railway operations.

Despite his competence as a military leader, General Graves was no match for Semenoff and the Japanese. First, he was undermanned, with a mere eight-thousand-man force against the Japanese and Cossack combined forces of more than seventy thousand in eastern Siberia. Second, Graves labored under insufficient instructions from home; the aide memoire did not outline how Graves was to cope with hostile allies and railway bandits. Finally, Graves himself was his own worst enemy, being consumed with a passion for strict political neutrality.

Graves's penchant for strict neutrality got him into trouble with both the press at home and abroad and with various political factions in eastern Siberia who counted on America to take a stand— either for or against bolshevism. This Graves would not do. Furthermore, the War Department cut Graves's credibility even lower by announcing in late September 1918 that he was not to send any American troops westward beyond Lake Baikal. This order delivered a cruel blow to the Czechs and their morale in fighting the Red Army in the Urals and buoyed the hopes of Semenoff and his allies.14

The next crisis in Siberian intrigues was Ataman Semenoff's refusal to recognize the new government of Adm. Alexander Kolchak in Omsk. The "Government of All the Russias" was formed on the heels of a coup d'état on November 18, 1918. In the end, because of Semenoff's financial and military backing from Japan, the admiral had to acknowledge and accept the ataman's regime at Chita as an unfortunate, yet potent reality.15

Japanese actions on Semenoff's behalf caused acting Secretary of State Frank Polk to protest vehemently: "The Government of the United States believes that the present policy of Japan is fraught with possibility of dangerous consequences for Russia. . . . It is not to be understood that this Government desires to support Admiral Kolchak as against General Semenoff, but merely its purpose is to see that loyal Russians be allowed to manage their own affairs."16 Polk did not spell out exactly who would constitute a "loyal" Russian, but it became quite obvious to all that Japan and America would no longer see eye to eye in Siberian affairs after this confrontation between Kolchak and Semenoff. Where Semenoff was concerned, both sides drew farther and farther apart.

Meanwhile, conditions along the Trans-Baikal Railway sector continued to worsen. Railroad shop men at the Chita roundhouse pummeled one of Semenoff's secret service men who had infiltrated their ranks. Semenoff's men retaliated with their usual ferocity. Mechanical difficulties erupted along the railway, which caused delays of up to two weeks for westbound traffic. As a result, sentiment grew for the American-run Russian Railway Service Corps to take charge of the management and operation of the Trans-Siberia Railway system in toto.17

Barrows's intelligence assistant at Chita, Capt. F. F. Meere, gathered considerable information concerning Semenoff's miscarriages of justice after Barrows's departure. He discovered that Semenoff's men took two badly needed locomotives and turned them into armored cars for Semenoff's personal use. Meere's British counterpart reported that forty-eight freight trains were tied up at one station for lack of locomotives. There was wholesale theft of train cars as well as overcharging and double charging for a variety of services in stations under Semenoff's control from Harbin to Chita.18

In early 1919, the Allies discussed how to impose tighter control over the Trans-Siberian Railway to relieve local merchants, station personnel, and railway workers from the constant harassment by Semenoff and his ilk. An agreement, the Inter-Allied Railway Agreement, was finally ironed out in April 1919.

As a result of the agreement, two companies of America's Twenty-seventh Infantry Regiment under Col. Charles Morrow were assigned to guard a section of the Trans-Baikal from Mysovaya to Verkhne-Udinsk. When Morrow and his troops arrived at the eastern Baikal town of Verkhne-Udinsk in May 1919, they found that Semenoff's men had busied themselves with seizing locomotives for the ataman's personal use out of the general stock of the railway. The Cossacks also made every attempt to block or slow traffic headed toward Vladivostok.

The Japanese were fully sworn parties to the railway agreement and had agreed to restrain the depredations of Semenoff and his men. Instead, they tolerated further disruptions by the ataman and seemed to fully endorse them. Japan did not hide its imperial aspirations in the region. It fully intended to follow up the gains of the Russo-Japanese War of 1904 - 1906, in which they had won major concessions in Manchuria from the Russians, especially Port Arthur and Dauria, as well as the acquisition of the Sakhalin Islands. The Japanese viewed these as stepping stones to full exploitation of vast resources of Siberia. Wilson, on the other hand, wished to maintain the Open Door in Siberia for the extension of American business interests into the region and the preservation of the territorial integrity of Russia.19

Shortly after the Inter-Allied Railway Agreement was signed, General Graves issued the following "Proclamation to the Russian People":

The Russian people are notified and advised that in the performance of such duty, the sole object and purpose of the armed forces of the United States of America, on guard between the railroad points above stated, is to protect the railroad and railway property and insure the operation of passenger and freight trains through such sector without obstruction or interruption. Our aim is to be of real assistance to all Russia in protecting necessary traffic movements within the sectors on the railroads in Siberia assigned to us. . . . Cooperation is requested and warning given to all persons, whomsoever, that interference with traffic will not be tolerated.20

The four sectors awarded to American forces were between Vladivostok and Nikolsk-Ussuri, between Ugolnaya and the Suchan Mines, between Spasskoe and Ussuri, and between Verkhne-Udinsk and Mysovaya (on the Trans-Baikal Railway). The last sector was Colonel Morrow's, and Graves felt confident that the colonel would not tolerate any interference from Semenoff. Graves also asserted that the railway in this sector could not be fully operative without the elimination of Semenoff. Colonel Morrow spent the month of May brushing up on background reading to prepare for his upcoming confrontation with Semenoff.21

Semenoff and his men tried to drive the Americans out by harassment and intimidation. Some of his henchmen, for instance, tried to seize the private coach of one of the American railway inspectors when it stopped to refuel in Chita. In another incident, Semenoff's marauders tried to attack three American servicemen at Verkhne-Udinsk before being subdued by American military police.22

In a cablegram to Graves, Morrow stated that he would meet force with force in any showdown with Semenoff. The Japanese claimed that they would remain neutral. The first showdown occurred between Morrow and Semenoff on June 8, 1919. Semenoff and Morrow each had about two thousand men in the vicinity of Verkhne-Udinsk. The Japanese, with thirty-five hundred men in the same general locale, held the balance of power. Semenoff threatened to move against the Americans. Ultimatum met ultimatum, but finally Semenoff caved in when the Japanese withdrew their support from him. They escorted Semenoff's armored car out of harm's way to a less volatile location, Beresovka, which was a town devoid of American troops.23

In spite of the timely Japanese intervention on behalf of Morrow's troops, Semenoff continued to stir up trouble. Even after the car was removed, he claimed that instead of helping preserve order along the Trans-Baikal Railway, American forces were committing "disorderly and indecent acts" toward the peaceful population of Verkhne-Udinsk. Semenoff promised that he would remove the threat of the armored cars if Americans would cease and desist from this type of behaviour. He also accused Graves and Morrow of aiding and abetting the Bolsheviks. He gave Morrow until 5 o'clock on the afternoon of June 9 to guarantee improved behavior or he, Semenoff, would send troops to Verkhne-Udinsk and force the Americans to leave.24 Morrow waited out the deadline, and Semenoff backed down without making further provocation.

Morrow let this barb against American morals and neutrality pass without giving it the dignity of a reply. Morrow instead retorted that the population and officials of Verkhne-Udinsk endorsed the American position by approving the removal of Semenoff's armored car. This first crisis between Semenoff and the Americans ended in a verbal standoff and passed without any bloodshed.25

For the moment, the Americans won their point, and the armored cars disappeared. Both Kolchak and the Japanese got the point across to Semenoff that he needed to back away from the brink of open war with the Americans. This imposed self-restraint lasted barely a week before Semenoff once again sent an armored car hurtling toward Verkhne-Udinsk without Morrow's permission.

During both June and July Semenoff persisted in maltreating railway workers and officials. Simultaneously, executions of suspected political opponents of Semenoff proceeded apace. The ataman's reign of terror received full coverage in American intelligence reporting:

Semenoff's armored cars exist (1) for the purpose of terrorizing railroad officials and forcing compliance along the railroad with the demands of Semenoff. . . . (2) cars exist for the purpose of graft, extortion of double duties, and preventing Kolchak's officers and soldiers from proceeding to the front, either as organizations or as individuals, (3) to prevent mutiny among his own troops, (4) to spread terror of Semenoff and Semenoff's officers throughout the entire country surrounding the railroad where their crews rob and plunder and murder at will. . . . It is a whipping car, a place of torture. The crew whip without trial, forms of law, or sentence; whip at the caprice of their privates and corporals. . . . As long as they continue to operate in the American sector, the Americans are powerless against them. . . . These armored cars must go or the American Command in this sector is useless.26

Semenoff and his other Cossack allies, including Kalmikoff, then combined forces to launch a propaganda war against the Americans in the newspapers of Chita, Habarovsk, and Vladivostok. Charges of misconduct centered on claims of American drunkenness and debauchery. They included Graves in their accusation that the Americans openly sided with and aided the Bolsheviks while deriding White Russians. So widespread were these propaganda efforts that Graves began to expect outright hostilities between the Americans and the Cossacks. With the exception of Kalmikoff's murder of several American soldiers in an isolated incident, the battles remained mostly verbal.27

The origins of the second major showdown between the AEFS and Semenoff were partly financial. Semenoff was rapidly going broke as a result of profligate spending on his mistress. He had in fact squandered more than fifty million rubles on rare jewelry, perfumes, and clothing for her.28 When the United States sent aid to Kolchak's government, Semenoff saw an opportunity to divert supplies to his own use.

American officials long debated the question of whether to recognize the Kolchak regime in Omsk as the legitimate Russian government in Siberia. The primary stumbling block for them was Semenoff's lawlessness and the Kolchak regime's seeming inability or unwillingness to halt his depredations. Graves often repeated this theme in his despatches to the War Department:

As long as Semenoff sits astride the Siberian Railway we are in danger of complications. His record as a thief and murderer justifies a demand that he be eliminated. His elimination can only be accomplished by pressure on Japan and by refusal of assistance to the Omsk Government as long as he is permitted to terrorize the people and forcibly take what he likes.29

By October 1919, the United States began to look more favorably upon the Kolchak regime. It began to appear to American policymakers that Kolchak was the only viable alternative to a Siberia ruled by Japan or to the complete Communist takeover of the region. Semenoff still had a stranglehold on the crucial railways through the Trans-Baikal. Yet the Red Army was steadily decimating White Army remnants facing it in Western Siberia; even Omsk itself was now threatened. In response, the United States finally agreed to furnish Kolchak with fifteen thousand much-needed rifles. At the same time, Semenoff intimated that he was finally ready to break with the Japanese in return for American financial and material support. Graves gave these entreaties no consideration, probably suspecting that Semenoff had new tricks up his sleeve.30

Graves sent the shipment of rifles for Kolchak's government, leaving Vladivostok on October 14, 1919, under an especially heavy guard and placed the command of the operation in the hands of 1st Lt. Albert E. Ryan with several companies of the Thirty-first Infantry Regiment. When the train reached Chita early on the morning of October 24, 1919, no one was surprised to find Semenoff's armored cars moving in to surround the American shipment. Semenoff delivered another one of his truculent ultimatums. This time he demanded the fifteen thousand rifles in return for the removal of his armored cars.

Upon hearing of this new outrage, Colonel Morrow put all the American troops in the Trans-Baikal sector on alert. He then telegraphed Semenoff and insisted that Kolchak should be allowed to mediate the dispute. Both Ryan and Morrow refused to back down when facing Semenoff's bullying tactics. Their persistence finally paid off in the Ataman's conciliatory reply: "Dear Colonel, we understand each other, I see. Don't worry I shake your hand."31

Ryan's ordnance train was then permitted to depart from Chita unharmed on the afternoon of October 25, 1919. The incident proved again that Semenoff's bluff and bluster had only nuisance value so long as Graves and the AEFS maintained their ground and the Japanese kept a restraining hand on the ataman's activities.32

By January 1920, both Omsk and Irkutsk had fallen to the Red Army as both Kolchak and the Czech Legion's strength were spent. The Czechs, in fact, had come full circle and delivered Kolchak to his Red executioners in Irkutsk in return for their own safe removal from Siberia. In the waning moments of the Kolchak regime, Semenoff had received his commission as commander-in-chief of all Russian forces in eastern Siberia. With Kolchak's death, this was a hollow trophy. Rather than pursue the Bolsheviks aggressively, Semenoff chose to continue his dissolute lifestyle at Chita until the bitter end. His only threats were leveled against the retreating Czech legionaries as well as the stray elements of White Russian and American forces still in the Trans-Baikal. He even threatened to blow up the forty-odd railway tunnels that skirted Lake Baikal to block the evacuation of the remaining non-Communist forces in the area.

Semenoff's control over his own disparate band deteriorated so greatly that men in his armored cars were seen looting, raping, and killing anything that moved along the Trans-Baikal. On January 10, 1920, marauders in one such car, the Destroyer, attacked and then killed the station master at Verkhne-Udinsk and then moved on to Posolskaya. At Posolskaya, the Destroyer fired haphazardly into an American troop car, killing two soldiers and wounding several others. Colonel Morrow quickly had the Destroyer subdued and its men incarcerated. He later had to release the culprits as General Graves ordered all American units to return to Vladivostok to regroup and prepare for embarkation to return home.33

The departure of the AEFS from the Siberian scene in March 1920 spelled the end of the struggle between Graves, Semenoff, and the Japanese for control of the Trans-Siberian Railway. Semenoff soon fled to Manchuria. The Japanese took over complete control of eastern Siberia and created a puppet state, the Far Eastern Republic, which lasted until 1922. The Communists ultimately triumphed in this area as well. Japanese forces left Siberia to wait for another day.

Ataman Semenoff applied for and was denied asylum in the United States. The U.S. Senate turned him down after extensive hearings revealed some of the atrocities he had committed while ruler of the Trans-Baikal. Semenoff spent the majority of the 1920s and 1930s in Japan.

He managed to remain hidden for some time until 1946, when Stalin's henchmen caught up with him and put him before a firing squad.

General Graves returned to the United States in 1920 and received the Distinguished Service Medal for his service in Siberia. Afterwards, he held command positions in the Philippine Islands, New York, Chicago, and the Panama Canal Zone. After serving on the jury in the court-martial of Gen. Billy Mitchell in 1925, he retired from the army in 1928 and died in 1940— the central figure in a most unusual chapter of the history of the United States Army.

http://www.archives.gov/publications/prologue/2002/winter/us-army-in-russia-2.html

Von Leunam
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Re: Intervención aliada en la Guerra Civil Rusa

Mensaje por Von Leunam el 25/1/2015, 9:12 pm




Von Leunam
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Re: Intervención aliada en la Guerra Civil Rusa

Mensaje por Von Leunam el 25/1/2015, 9:31 pm

Otro hecho relevante de la contienda fueron los voluntarios checos y eslovacos que combatieron junto con los aliados (apesar de formar parte del Imperio AustroHungaro) para lograr la independencia del Imperio.

Legión Checoslovaca



La Legión Checoslovaca durante la guerra civil Rusa

ras la toma del poder por parte de los bolcheviques durante la Revolución de Octubre (1917), Rusia firmó con las Potencias Centrales el Tratado de Brest-Litovsk en marzo de 1918. Mediante dicho tratado Rusia abandonaba la contienda, pero prometiendo a los miembros de la Entente la evacuación de la Legión Checoslovaca hacia Francia. A causa del bloqueo naval alemán, se decidió que la Legión Checoslovaca fuese evacuada de Rusia vía Vladivostok hacia Estados Unidos.

La Legión Checoslovaca inició un largo viaje a través de Siberia en el Transiberiano. Al poco de iniciado, el gobierno bolchevique, incumpliendo su compromiso, ordenó detener a los desertores checoslovacos del ejército Austríaco para ser repatriados a Austria, donde les esperaba el fusilamiento. Tras incidentes menores el comisario del pueblo para la guerra León Trotsky ordenó el inmediato desarme de la Legión Checoslovaca. La respuesta no se hizo esperar, y en mayo de 1918 la Legión Checoslovaca tomó por las armas la estación y la ciudad de Cheliábinsk, con la intención de presionar a las autoridades bolcheviques para que cumplieran el compromiso de repatriación. La situación de guerra civil con múltiples contendientes no hacía tarea fácil su salida. Aunque algunos miembros de la Legión Checoslovaca sirvieron en las filas del ejército Blanco del Almirante Aleksandr Kolchak, la mayoría se mantuvieron como una unidad en busca de su objetivo. Después de arrebatar ocho vagones repletos de oro de la reserva imperial Rusa, la Legión Checoslovaca contó con la suficiente capacidad de presión para negociar su retirada con los bolcheviques y por fin abandonó Rusia en 1920.

En total las bajas de la Legión Checoslovaca ascendieron a 4112 muertos, si bien diversas fuentes proporcionan cifras que varían entre 4000 y 5000.

El Tránsito por Siberia



Debido a que los puertos europeos de Rusia no eran seguros, las tropas debían ser evacuadas por el camino más largo que atraviesa Siberia, en dirección a Vladivostok, y de ahí a los Estados Unidos. Sin embargo, había la necesidad de incrementar su potencia de fuego y la movilización fue oficialmente anunciada (tan oficialmente como puede anunciarlo un estado que no existe), ningún prisionero checo o eslovaco fue forzado a servir en la Legión, por lo que la adscripción a la Legión fue voluntaria. Numerosos checos y eslovacos declinaron esta arriesgada decisión y volvieron a casa. Cincuenta mil rifles Mosin-Nagant (hechos en Estados Unidos a partir de un modelo ruso) fueron enviados vía Vladivostok para equipar la Legión en Siberia y ayudar a su intento de viajar a Francia. La lenta evacuación a través del ferrocarril Transiberiano fue ralentizada por la escasez de transporte.

Masaryk recomendó a la Legión mantenerse al margen de los asuntos rusos, pero llegado el momento esto no fue posible.

Eran tiempos confusos. Varios gobiernos pidieron que los checos abandonasen su cada vez mayor número de fusiles. El momento álgido se dio en mayo de 1918, en lo que comúnmente se conoce como «La Revuelta de las Legiones». Hay muchas versiones de cómo tuvieron lugar los hechos. Se produjo algún incidente entre los trenes de los legionarios que iban a luchar junto a los aliados y los prisioneros de guerra alemanes y austrohúngaros (que incluían algunos checoslovacos), que hacían el camino contrario. Algunas versiones sostienen que los legionarios detuvieron un tren húngaro en Cheliábinsk y mataron a tiros a un soldado que aparentemente arrojó algo contra su tren. Entonces, el gobierno bolchevique local arrestó a algunos checos. Los legionarios arrasaron la estación de tren y ocuparon seguidamente toda la ciudad con el objeto de liberar a sus compañeros. Los incidentes dispararon las hostilidades entre la Legión y los bolcheviques. Con ciertas diferencias según versiones, la Legión, a la que claramente se le había denegado el libre tránsito, volvió a la lucha.

Al principio, las diversas partes de la legión estuvieron desconectadas y separadas a lo largo de la línea ferroviaria. Una complicada serie de batallas tuvo lugar con el objetivo principal de reconectar los diversos grupos y tomar Vladivostok, para asegurar su salida al frente Occidental. En ese momento la Legión Checoslovaca constituía la única fuerza organizada capaz de luchar en Rusia (el ejército Rojo de Trotsky aún era pequeño y desorganizado), así que los gobiernos aliados acordaron que los checos podrían reabrir el frente oriental. Ciertas personalidades de los gobiernos aliados (en particular Winston Churchill), estaban preocupadas por el avance de los bolcheviques, y tenían otros planes. Y los checos, por su parte, tenían la intención de hacer lo que los aliados les dijeran que hiciesen (estaban técnicamente subordinados a los franceses y al general Maurice Janin), ya que esto los colocaba en el lado de los ganadores.

En su momento álgido, la Legión controlaba considerables áreas alrededor del ferrocarril Transiberiano, desde el Este del Volga hasta Vladivostok. En el proceso de ocupación, capturaron gran cantidad de equipamiento y material, tanto militar como civil, e intentaron proporcionar una presencia estabilizadora dentro del caos que se vivía en aquel momento en Rusia. Su existencia jugó un papel importante en el levantamiento de otros grupos antibolcheviques en Siberia con base en los movimientos de independencia. Los aliados ordenaron a los checos presionar en el frente, lo que hicieron tomando Ekaterimburgo. La víspera de la toma de la ciudad por parte de la Legión Checoslovaca el emperador Nicolás II y su familia (que se hallaban allí retenidos) fueron fusilados para evitar que quedasen libres del control de los bolcheviques.

Mientras tanto, Masaryk y otros estaban trabajando con el objetivo del reconocimiento aliado, cosa que lograron con el «Acuerdo de Pittsburgh» y el «Tratado de Naciones Oprimidas».

Con la necesidad de luchar contra la Legión Checa como claro objetivo, Trotsky consiguió incrementar sustancialmente los efectivos del Ejército Rojo mediante la incorporación de prisioneros de guerra alemanes y austrohúngaros como tropas. Finalmente llegaron a ser unos tres millones de hombres en armas y consiguieron hacer retroceder a la Legión Checa.

Mientras tanto, la Primera Guerra Mundial había terminado, y los aliados iniciaron la intervención siberiana con tropas de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Japón, desembarcando en Vladivostok, ciudad que había sido temporalmente ocupada por los checos. El caos en Siberia incluye la apropiación por parte de los checos de ocho vagones de tren con el oro procedente de la reserva Imperial de Kazán, y las atrocidades del Ejército Rojo y las fuerzas rusas blancas, particularmente de los cosacos del Atamán Semenov, en ese momento pagado por Japón.

Agotados por el viaje a través de Siberia, en desacuerdo con la brutalidad que había a su alrededor, y añorando el retorno a su recién constituido país, los checos alcanzaron un acuerdo con los bolcheviques en 1920: el oro y el almirante Aleksandr Kolchak a cambio de la vía libre para salir de Siberia. Finalmente, con la ayuda de sus propios fondos y de la Cruz Roja estadounidense, la mayoría de la Legión (se han contabilizado 37 739 soldados), fue evacuada a través del puerto de Vladivostok, volviendo a Europa para convertirse en el núcleo del ejército de la Primera República Checoslovaca.

Una pequeña cantidad de checos y eslovacos comunistas permaneció en Siberia. Uno de los primeros legionarios en unirse a los bolcheviques fue Jaroslav Hašek, que después escribiría El buen soldado Švejk. Otros permanecieron con las fuerzas del movimiento blanco, como el General Radola Gajda, que posteriormente encabezaría el movimiento fascista checo, y que en ese momento proporcionó un significativo apoyo el Gobierno Provisional de la República de Corea. Con esta ayuda, los coreanos vencieron en la Batalla de Chingshanli en 1920.3

La retirada de la Legión Checoslovaca a través de Siberia también fue conocida como la Anábasis, hecho de la antigüedad que relata la retirada de los mercenarios griegos de la antigua Persia.

http://es.wikipedia.org/wiki/Legi%C3%B3n_Checoslovaca_en_Rusia


Cada que leeo sobre los checos en esos periodos de WWI y entreguerra no dejo de imaginarme a uno soldado Švejk en cada unidad jeje.

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Re: Intervención aliada en la Guerra Civil Rusa

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