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Cuando dos generales se detestan

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PILATUS
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Cuando dos generales se detestan

Mensaje por PILATUS el 21/12/2013, 9:29 am

Cuando dos generales se detestan
21 de diciembre del 2013

General Rolando Eugenio Hidalgo Eddy. Foto: EspecialRevelaciones de un jefe del ejército exhiben cómo en su momento dos mandos militares en Sinaloa se confrontaron no solo por viejas rencillas, sino por haber quién daba los golpes más espectaculares al narco. Esta pugna dejó un damnificado que resultó ser un fiscal militar que acató órdenes. Órdenes que afectaron intereses los cuales, según ha demostrado en su juicio, lo tienen detenido por acusaciones inventadas.

México, 21 de diciembre.- Aquel aseguramiento fue un parteaguas entre las comandancias militares de Culiacán y Mazatlán. En los primeros días de octubre del 2007 la voz del general de brigada Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, se escuchó fuerte en las oficinas del cuartel de la novena zona militar que entonces encabezaba en la capital sinaloense. Esa mañana había mandado llamar al mayor Francisco de Jesús Pérez Chávez, un oficial del servicio de justicia militar, que como abogado se desempeñaba desde principio de año como ministerio público castrense de la zona. En un diálogo ríspido, le reclamó el operativo que días antes había encabezado con personal que llegó de fuera del estado.

—¿Por qué aseguraste ese rancho? ¿Quieres problemas? Te vas a meter en broncas—reclamó Eddy.

—Mi general, yo solo cumplí órdenes—respondió el mayor.

—¿Por qué haces eso?—insistía Eddy.

—Fue orden de mi general Miranda. ¿Por qué no se lo dice usted? Dígaselo usted, dígaselo al general Miranda. Hable con él. Yo no tengo por qué desobedecer una orden de él—contestó. Eddy se quedó callado, recuerda el mayor Pérez Chávez, mientras repasa detalles de aquella conversación que tuvo con el general. Ya no dijo nada, se quedó en silencio pero se notaba irritado, muy molesto como acostumbraba.

En junio del 2007 el general Hidalgo Eddy estaba de vuelta en Culiacán luego de que meses atrás, en octubre del 2006, salió de manera intempestiva de Sinaloa tras nueve meses como comandante de la novena zona militar. En esos días a finales del sexenio de Vicente Fox, el militar fue removido por el general Ricardo Clemente Vega García, secretario de la Defensa Nacional, tras una serie de amenazas que se dijo recibió luego de la captura en agosto de ese año de Luis Arturo Cano Zepeda, sobrino de Joaquín “El Chapo” Guzmán, y después de que en septiembre el cuerpo sin vida de Jesús Enrique Parra Torres, informante de los militares, fuera arrojado a las puertas de la comandancia militar en Culiacán con un mensaje de advertencia al general.

En su segunda estancia en la capital sinaloense como comandante de la zona militar, Hidalgo Eddy se encontró que su superior jerárquico al mando de la tercera región militar, con jurisdicción en Sinaloa y Durango, era el divisionario Miranda, quien había asumido el mando en enero del 2007 proveniente de la onceava región militar, con sede en Torreón, que comprende los estados de Coahuila y Chihuahua, y quien traía su propio equipo, entre quienes estaba el mayor Pérez Chávez.

Desde Torreón, el mayor Pérez Chávez se había convertido en el fiscal militar más cercano del general Miranda. Había depositado en él la confianza para los asuntos de narcotráfico tanto en la quinta zona militar con jurisdicción en Chihuahua, y la sexta con sede en Saltillo, ambas dependientes de la comandancia de la onceava región. Al llegar a Sinaloa, Miranda lo mandó a hacerse cargo de la fiscalía militar de la novena zona en Culiacán. Las instrucciones que traía era actuar con todo contra el narco.

General Roberto Miranda. Foto: Especial

El decomiso que colocó sobre el escritorio la animadversión entre el divisionario Miranda y el general de brigada Hidalgo Eddy, fue el del rancho de Víctor Emilio Cázares Salazar, localizado en la comunidad del Guayabito, entre las comunidades de Majada de Abajo y los Mapaches, en los límites de Mocorito y Badiraguato. El ejército dio con aquella propiedad por lo ostentoso, era una capilla con dos torreones, un kiosco, un par de palapas que se unían por un puente a una casona, todo rodeado por una barda de piedra y metal distribuidas en alrededor de 10 hectáreas. En octubre del 2007 las imágenes de ese lugar comenzaron a circular en la prensa nacional, y colocaron de nueva cuenta los nombres de Emilio y su hermana Blanca Margarita Cázares, bautizada por la DEA como “la Emperatriz”, como dos de los principales operadores en la organización del Chapo Guzmán e Ismael “el Mayo” Zambada.

Con aquel operativo habían sido varios episodios donde las disposiciones del general Miranda no le habían parecido al general Hidalgo Eddy. Se llevaban mal, Eddy y Miranda no se tragaban, recuerda el mayor Pérez Chávez. Una ocasión por esos días visitó Culiacán el secretario de la Defensa Nacional, el general Guillermo Galván. En el cuartel de la novena zona delante de todos los mandos de las unidades, el secretario se desvivió en elogios al general Hidalgo Eddy, eran amigos de tiempo atrás cuando cursaron juntos el Diplomado de Estado Mayor y se graduaron en la misma promoción de la Escuela Superior de Guerra. Aquellas muestras de afecto y deferencias no le parecieron a Miranda. Reclamó respeto a su investidura de divisionario, grado superior al de brigada que tenía Eddy, pero el general Galván no le hizo caso.

Hidalgo Eddy y Miranda habían coincidido en el Colegio Militar, pero nunca tuvieron buena relación. De acuerdo a varios de sus contemporáneos, Hidalgo Eddy no le pareció que Miranda, quien era menor en antigüedad —un valor clave en la milicia—, hubiera alcanzado primero el grado de divisionario, rango que se ganó en oficinas y pasillos de Los Pinos pues se pasó más de 30 años de su carrera militar adscrito al Estado Mayor Presidencial. Le criticaba que su experiencia de mando de tropas era nula. Mientras Hidalgo Eddy había sido comandante de escuadrón, regimiento y zona militar desde oficial, pese a que también recibía críticas de sus colegas por su “frivolidad” y torpeza en el ejercicio del mando.

A su regreso de Moscú, Rusia, a donde había sido enviado como agregado militar a la Embajada de México, tras su salida intempestiva en octubre del 2006 de Culiacán, el general Hildago Eddy retomó sus acciones contra el Chapo Guzmán. La prensa local y nacional señalaba que su objetivo era detenerlo mientras fuera comandante de la novena zona. Había incautado aviones, destruido pistas de aterrizaje y seguía con operativos en la sierra en su búsqueda, pero todo resultaba infructuoso.

Al interior del ejército se decía en esos meses que Miranda lo opacaba. Los “golpes” y aseguramientos más importantes salían de su oficina en Mazatlán y los llevaba a cabo el fiscal militar Pérez Chávez. El del rancho de los Cázares había llegado por contactos en ese pueblo, en el operativo el Gafe (Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales), dice el mayor Pérez Chávez, no se quiso meter. El apoyo fue de un grupo especial que venía de la comandancia de la quinta región militar, con cuartel en Guadalajara, que participaba en el operativo Sierra Madre.

Al lado de la propiedad de Víctor Emilio Cázares, lo militares ubicaron un rancho de la familia Elenes, era de Abraham Elenes, considerado el número uno del “cristal” en Jalisco y quien vivía en Guadalajara. A partir del aseguramiento de la propiedad de los Cázares —la cual hace pocos meses fue devuelta a sus dueños tras permanecer varios años asegurada— la presencia del mayor Pérez Chávez se hizo más visible entre funcionarios policiales de alto nivel. Sabían que era el ministerio público militar encargado de las investigaciones del ejército en Sinaloa, el que afectaba los intereses de la organización y así se lo hicieron saber.

—Ya bájele, está usted muy quemado—le dijo un día el delegado de la PGR en Sinaloa.

—Pero qué hago licenciado, si no me van a chingar a mí—respondió.

Por esos días también se le acercó el teniente José Enrique Téllez Girón, un oficial que había pertenecido al Gafe y que se había dado de baja del ejército para trabajar como policía y escolta del que fuera gobernador de Sinaloa, Juan Millán Lizárraga. Téllez Girón había sido jefe antisecuestros, fue arraigado en el año 2003, y quedó exonerado tiempo después. En el ejército se tenían informes de que era muy cercano al Mayo Zambada.

—Andan diciendo que te quieren matar—le dijo un día a Pérez Chávez.

—Tú sabes cómo se maneja esto, yo nunca hice nada por mi cuenta, todo fue por orden superior—contestó.

Téllez Girón le dijo que iba “a hablar con ellos”, en un intento por convencerlos que no tenía nada que ver. A los 15 días, el día 16 de octubre, fue asesinado junto a su mujer por disparos de arma de fuego cuando circulaban a bordo de una camioneta por una avenida del fraccionamiento Montebello. Tiempo después, en diciembre de ese año, el padre, la madrastra y un hermano de Téllez Girón, fueron encontrados sin vida en la antigua residencia donde vivió en ese fraccionamiento.

En el limbo judicial

La mañana del 26 de enero del 2008 un grupo de la Policía Judicial Militar llegó a las oficinas del mayor Pérez Chávez en las instalaciones de la novena zona militar. No hubo mayor explicación, recuerda que solo dijeron que los acompañara pues desde ese momento quedaba detenido. Lo llevaron al aeropuerto de Culiacán donde se localiza la base aérea militar número 10, de ahí lo trasladaron a la ciudad de México a las instalaciones de la Siedo (Subprocuraduría de Investigación en Delincuencia Organizada).

Al realizar su primera declaración ministerial se enteró que lo acusaban de estar en “la nómina” de Alfredo Beltrán Leyva, “el Mochomo”, detenido días en antes en una casona de la colonia Burócratas, en Culiacán. Un suceso que sacudió la estructura de la mafia sinaloense. La acusación lo sorprendió, le notificaron que había una libreta donde su nombre aparecía junto a cantidades de dinero como supuestos pagos que había recibido por “filtrar información” sobre operativos militares. Junto con él había otros oficiales imputados, los tenientes Alberto Cortina Herrera, Pedro Sergio Jongitud Barragán, Ricardo Ramírez León, Humberto Ramiro López Cornejo y Humberto Solís Galicia. La prensa publicó por esos días que un grupo de oficiales del ejército habían sido encarcelados en el penal de Puente Grande acusados de tener vínculos con el clan de los hermanos Beltrán Leyva.

Días antes de ser enviado al penal, el mayor Pérez Chávez recibió la oferta en la Siedo de convertirse en “testigo protegido”, y declarar en contra de sus compañeros. Rechazó la propuesta. Su primera batalla fue para que un juzgado de Sinaloa, y no uno de Jalisco, se hiciera cargo del proceso. Un año después se le concedió. A partir de ese momento comenzó la pelea jurídica para que fuera procesado en el fuero de guerra, y no en el federal, pues las acusaciones eran por supuestos actos cometidos mientras era militar en servicio. Pasaron cuatro largos años hasta que en septiembre del 2013 lo mandaron de Puente Grande al penal de la tercera región militar en Mazatlán. Desde entonces un juez ordenó la reposición del juicio, tras ganar varias resoluciones, y hasta los primeros días de diciembre estaba a la espera de que se le resolviera su situación jurídica, es decir, que el juez militar lo sujetara a juicio o en su caso, decretara su libertad.

Pérez Chávez es un hombre delgado, de estatura media y tez blanca, trae puesto el uniforme azul claro que indica el reglamento para militares procesados del que resalta en las hombreras su estrella que lo acredita como mayor. Su caso ha sido expuesto en las últimas semanas en medios de comunicación nacional y locales, en los que se asegura permanece en huelga de hambre en protesta para que se resuelva su situación legal. La huelga la mantuvo entre el 11 y el 19 de noviembre. La tuvo que levantar por problemas de salud, el servicio médico militar le advirtió que podría tener repercusiones irreversibles.

En una breve charla en los primeros días de diciembre del 2013 dentro del penal militar de Mazatlán donde está recluido, dice que todavía tiene fresco en su memoria aquellos días de enero del 2008 cuando fue detenido. Tenía pocos días que se había dado el relevo en la comandancia militar de Culiacán, el general de brigada Noé Sandoval Alcázar había sustituido al general Hidalgo Eddy, quien se iba no solo con el estigma de no haber podido detener al Chapo, sino con la frustración de no haber ascendido a general de división.

Pérez Chávez asegura que la base de la acusación en su contra era la supuesta libreta donde aparece su nombre. Ese cuaderno había sido asegurado desde octubre del 2007, cuando en la sierra de Tamazula fue detenido por tropas que participaban en la fuerza de tarea Sierra Madre un individuo llamado Carlos Félix Terán. Eran solo ocho hojas con anotaciones hechas con el mismo tipo de letra, después apareció como “asegurada” en la casa donde fue detenido “el Mochomo” junto a otras hojas que le habían anexado. En esas hojas que metieron la letra ya no era la misma, según se desprendió de un análisis pericial. Y ahí estaban nombres de policías ministeriales, agentes estatales, ministerios públicos federales, en total eran 39 personas en la relación. Los últimos en ser mencionados fueron los militares y de todos ellos fueron los únicos a los que se detuvo.

Durante el juicio hubo tres momentos en los que la defensa del mayor Pérez Chávez demostró que todo era un montaje. El primero cuando el principal acusador, el teniente Jongitud Barragán que se había acogido al programa de testigos protegidos bajo la clave de “Emiliano”, declaró que sus imputaciones eran de oídas, no señalaba tiempo, lugar ni circunstancia respecto a que el mayor pasó información de manera directa al “Mochomo” a cambio de dinero. El segundo fue el propio Beltrán Leyva quien aseguró no conocer a ninguno de los militares con los que se le relacionaba. Decía en su declaración de mayo del 2009, que no reconocía la libreta que en fotocopias le había sido mostrada pues esa escritura no era de él ya que no sabía escribir más que su nombre. Y tercero cuando el general Sandoval Alcázar, en su calidad de comandante de la novena zona militar, declaró en agosto del 2010 que por las funciones de ministerio público castrense el mayor Pérez Chávez no tenía acceso a información de operaciones militares.

En aquellos días de la captura de Alfredo Beltrán Leyva, quien realizó la puesta a disposición ante la autoridad fue el capitán retirado Fernando Rivera, en ese entonces director de análisis e información de la Siedo. En el expediente 270/2008, los militares que realizaron la detención declararon que lo detuvieron afuera de su domicilio a bordo de una camioneta donde iba con hombres armados. En realidad fue capturado dentro mientras dormía.

La captura de un individuo muy cercano a la cúpula de la entonces Federación llevó al equipo de la Siedo a tener datos precisos sobre los movimientos y lugares de residencia del Chapo Guzmán, el Mayo Zambada y Beltrán Leyva. Desde octubre del 2007, recuerda el mayor Pérez Chávez, se tenían planeado detenerlos pero sin mayor explicación se suspendió la operación. Solo dieron la orden que detuvieran al “Mochomo”. Por esos días el capitán Rivera se iba a ir de vacaciones a Brasil, y le ordenaron que no se moviera, que se aguantara. Al poco tiempo fue detenido acusado de brindar protección a los Beltrán dentro de la llamada “Operación Limpieza”.

El enojo del general Galván

En junio del 2007 la noticia de que un pelotón de soldados había disparado a los tripulantes de una camioneta entre los resultaron muertos tres niños y dos mujeres cerca del poblado La Joya de los Martínez, en la zona serrana del municipio de Sinaloa de Leyva, acaparó las portadas de la prensa nacional. Poco se supo de ese caso pero quien llevó la investigación por parte del ejército fue el mayor Pérez Chávez.

Por eso suceso hubo 20 militares detenidos, era una sección del 14 regimiento de caballería. De todos ellos solo uno salió libre porque su arma no había sido disparada. Los soldados tras la muerte de los civiles, les sembraron a las víctimas un costal con mariguana que resultó ser “guarumo”, es decir, desechos de la yerba. En la camioneta lo único que llevaban eran abarrotes.

Pérez Chávez recuerda que reprendió al oficial que había ordenado sembraran la droga a los muertos.

—¿Cómo crees que van a llevar ‘guarumo’? ¿Qué no ves donde estas?—Actuaba como lo hacen los soldados en la carretera, no tenía idea dónde estaba parado.

—Atente a las consecuencias—le advirtió vía telefónica el secretario particular del general Guillermo Galván, cuando se negó a dar fe que la droga había sido “encontrada” en las pertenencias de los civiles. El problema mayor vino después, cuando elaboró el pliego de consignación de los militares detenidos.

—Trae la consignación. ¿Quién te ordenó detenerlos?—le dijo secretario particular del general Galván cuando detuvo a los soldados. Entonces le ordenó que cambiara la versión.

—Fueron agredidos. Los solados fueron agredidos por estas gentes—le dijo.

—No mi general, ellos atacaron a los niños y a las mujeres—respondió. Su posición irritó al funcionario quien le advirtió que se atuviera a las consecuencias. Siete meses después cuando llegó detenido a la Siedo, recordó aquella advertencia.

Juan Veledíaz

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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por PILATUS el 21/12/2013, 9:42 am

Muy buena nota
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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por PILATUS el 21/12/2013, 1:18 pm

Hasta con el "sarten" se dieron.
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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por GALIL el 21/12/2013, 6:05 pm

Pilatus, ¿Que funciones tiene un MINISTERIO PÚBLICO CASTRENSE? nunca lohabia escuchado... scratch 

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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por GALIL el 21/12/2013, 6:07 pm

PILATUS escribió:Muy buena nota

Mas bien da miedo el grado de corrupción al que se puede llegar... nonono  No 

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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por Defekator el 21/12/2013, 11:04 pm

Chale, que cochinero. Puros cuatrotes entre los verdes.
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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por PILATUS el 21/12/2013, 11:44 pm

GALIL escribió:Pilatus, ¿Que funciones tiene un MINISTERIO PÚBLICO CASTRENSE? nunca lohabia escuchado... scratch 

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La misma función que un Ministerio Publico del fuero común o federal. Solo que en el "medio militar" el que se encarga de integrar la averiguación por la que se te acusa,para consignar a un Juez Militar y emitir la Aprensión o dictar sentencia en un delito del ámbito Militar.
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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por GALIL el 22/12/2013, 12:07 am

PILATUS escribió:
GALIL escribió:Pilatus, ¿Que funciones tiene un MINISTERIO PÚBLICO CASTRENSE? nunca lohabia escuchado... scratch 

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La misma función que un Ministerio Publico del fuero común o federal.  Solo que en el "medio militar" el que se encarga de integrar la averiguación por la que se te acusa,para consignar a un Juez Militar y emitir la Aprensión o dictar sentencia en un delito del ámbito Militar.

Son civiles?

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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por PILATUS el 22/12/2013, 8:41 am

GALIL escribió:
PILATUS escribió:
GALIL escribió:Pilatus, ¿Que funciones tiene un MINISTERIO PÚBLICO CASTRENSE? nunca lohabia escuchado... scratch 

GALIL

La misma función que un Ministerio Publico del fuero común o federal.  Solo que en el "medio militar" el que se encarga de integrar la averiguación por la que se te acusa,para consignar a un Juez Militar y emitir la Aprensión o dictar sentencia en un delito del ámbito Militar.

Son civiles?

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La mayoría son de procedencia civil en Justicia Militar,hay abogados que salieron de Planteles Militares,estudiaron Derecho y se re-clasificaron.
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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por Karapilot el 22/12/2013, 3:13 pm

Toda una buena historia que lamentablemente es real, tanto q da miedo, saber que dentro de las filas de los "verdes" el continuo escarnio y las mismas envidias han hecho que inocentes mueran, que se actúe en una absoluta impunidad y con todo el dolo ante civiles... y los mismos militares, que como siempre los de menor rango siguen ordenes, y solo aquellos en las "altas esferas del poder" hacen mal uso de las mismas.
Como siempre excelentes reportajes y comentarios de investigación de Juan VeleDíaz
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Rey Misterio
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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por Rey Misterio el 24/12/2013, 11:08 am

El Mayor de triste memoria.

Nomas se pone lo que a la defensa conviene.

No digo mas.
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PILATUS
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Re: Cuando dos generales se detestan

Mensaje por PILATUS el 24/12/2013, 2:25 pm

Rey Misterio escribió:El Mayor de triste memoria.

Nomas se pone lo que a la defensa conviene.

No digo mas.

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Re: Cuando dos generales se detestan

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