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La capital de México, cercada por el crimen organizado

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Hatun Tópac
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La capital de México, cercada por el crimen organizado

Mensaje por Hatun Tópac el 11/2/2013, 2:05 pm

Agencias
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domingo, 10 de febrero de 2013,

(REPORTAJE) La capital de México, cercada por el crimen organizado

MADRID, 10 (SERVIMEDIA)

El Gobierno mexicano se ha visto obligado en los últimos días a desplegar un operativo de 3.000 policías y soldados en torno a México Distrito Federal para frenar el incremento de la violencia en los alrededores de la capital.

Solo en el Estado de México, el pasado mes de enero se han registrado 84 asesinatos asociados al crimen organizado y al narcotráfico. Ricardo Ravelo, ganador del Premio Nacional de Periodismo en México, explica a Servimedia en este reportaje las claves para entender el incremento de la actividad criminal y la violencia en el país centroamericano.

Alrededor de 80.000 muertos en seis años: la cifra que arroja la violencia asociada al narcotráfico en México es comparable a la que producen algunas guerras. De hecho, muchos periodistas llaman a este drama “la guerra”. Uno de ellos, Ricardo Ravelo, ganador del Premio Nacional de Periodismo en México, precisamente usa esta palabra en el subtítulo de su último libro: 'Narcomex: historia e historias de una guerra', publicado en España por Debate.

El pasado mes de diciembre, 17 días después de tomar posesión como presidente de México, Enrique Peña Nieto presentó un ambicioso plan de seis puntos para luchar contra el narcotráfico y la corrupción que éste lleva aparejada. Entre esos seis puntos, se contempla la creación de una Gendarmería Nacional, integrada por 10.000 efectivos, así como 15 nuevas unidades policiales dedicadas a combatir el secuestro y la extorsión y la reorganización de la Policía Federal, muy corrompida por las organizaciones criminales. El plan también prevé una inversión de 1.000 millones de dólares en programas de prevención de la delincuencia.

Pero nada más anunciar estas medidas, con las que Peña Nieto pretende establecer diferencias con la gestión del anterior presidente Felipe Calderón, la violencia del crimen organizado ha experimentado un insólito repunte en una de las regiones más tranquilas como era el Estado de México, que rodea a la capital federal. Por ello, el Gobierno ha tenido que lanzar la llamada 'Operación Blindaje', que trata de mantener la Ciudad de México a salvo de la violencia criminal.

En los últimos seis años, los cárteles de la droga han multiplicado su poder territorial y su capacidad de control de las instituciones. Así lo atestigua Ravelo: “El poder que ha demostrado el narcotráfico en México es descomunal. Según datos oficiales, las redes criminales entreveradas en la política mantienen el control del 80 por ciento de los algo más de 2.000 municipios del país”. El periodista va más allá: “En México impera la ley de las mafias, México camina no hacia una democracia sino hacia una 'mafiocratización', como ocurre en Rusia”.

¿POR QUÉ MÉXICO?

En los años ochenta, con el cierre de la llamada 'ruta del Caribe', que era la principal vía de acceso de la droga a Estados Unidos, comenzó a gestarse el poder del crimen organizado en México. Pero fue en la década siguiente cuando florecieron los grandes cárteles mexicanos del narcotráfico, que comenzaron a enviar toneladas de droga hacia el norte gracias a la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). Estos grupos reemplazaron en poco tiempo a los colombianos, en poder y alcance, en toda América Latina.

La política seguida por los gobiernos del PRI y, más tarde, por el presidente Vicente Fox, fue de una cierta tolerancia. Pensaban erróneamente que si se dejaba operar a los cárteles impidiéndoles traspasar algunos límites como la seguridad de las elites políticas o económicas, la violencia estaría controlada.

Ricardo Ravelo sostiene que una de las causas del crecimiento exponencial del narcotráfico ha sido precisamente esa mezcla de tolerancia y corrupción de la clase política. “Todo gobierno ha tolerado el narcotráfico sin medir las consecuencias”, asegura.

Y las consecuencias fueron que, de 2000 a 2006, las organizaciones criminales se enriquecieron y se hicieron cada vez más numerosas, poderosas y violentas. Con los miles de millones de dólares que manejaban podían conseguir armas más letales y corromper a miles de políticos, jueces y policías.

CORRUPCIÓN A TODOS LOS NIVELES

“La penetración del narco en la vida pública y política ha sido muy perniciosa", comenta Ravelo, "porque es la que ha originado que el poder político esté cada vez más relacionado con las redes criminales y esto convierte a México en un país muy complicado para vivir. Hoy en día en México la gente no se siente segura y tampoco se siente atendida por el Gobierno. Con una relación tan estrecha entre política y crimen organizado, la gente tiene la percepción de que se defienden más los intereses criminales que los intereses de la sociedad”, añade el periodista.

La corrupción llega a todos los niveles, como explica Ravelo: “El narco tiene tres armas muy peligrosas: la violencia, la corrupción y la capacidad financiera para ir ganando identificación social. En México hay más de 2.200 cuerpos policiales, entre municipales, estatales y federales. El 80 por ciento de ellos está completamente contaminado. En muchos casos, los policías están al servicio de los cárteles, funcionan como un cártel más, que garantiza la protección a los narcos. Además, hay muchos jueces que se han corrompido, que han recibido dinero del narcotráfico para otorgar amparos y liberaciones”.

Las personas que se mantienen firmes e incorruptibles en la lucha contra el narcotráfico son muy pocas y suelen terminar mal. Tal vez, el caso más emblemático es el de la abogada Raquenel Villanueva. Ravelo dedica un capítulo de su libro a narrar la historia de esta valiente abogada que, por enfrentarse a los cárteles, sufrió hasta cuatro atentados, en el cuarto de los cuales murió acribillada. “Son muy pocos los que se salvan", dice el autor de 'Narcomex'.

"El sistema se ha ido corrompiendo tanto que quien quiere hacer las cosas bien termina fracasando. Si un policía quiere hacer las cosas con base a la ley, seguramente lo acabarán matando”, añade.

De este riesgo no se libran los periodistas. Aquellos que, como Ricardo Ravelo, se atreven a publicar revelaciones sobre los narcos, se convierten automáticamente en objetivo de las mafias: son vigilados, intervenidos en sus comunicaciones y amenazados. El periodista habla desde su propia experiencia: “Ha habido momentos en los que he sentido miedo. Sobre todo cuando me han amenazado por teléfono, he sentido muy fuerte el impacto. Te dicen que te van a matar: ‘bájale con los temas que traes, hijo de tal por cual...’. He recibido varias amenazas, y lo primero que se me viene a la mente es: ‘En esta sí que la van a cumplir’”.

VIOLENCIA EXTREMA

Catorce cárteles se disputan en México las rutas de la droga y el mercado interno. A menudo luchan entre sí con gran violencia. Los más poderosos y sanguinarios son el cártel de Sinaloa y el de Los Zetas. Pero hay más: los del Golfo, Tijuana, Juárez, Familia Michoacana, Colima, los Beltrán-Leyva, los Díaz-Parada, entre otros.

Cientos de jóvenes sin futuro ingresan en las filas de los cárteles y reciben grandes cantidades de dinero por extorsionar, secuestrar, matar, torturar o mutilar a las víctimas. Los Zetas, que comenzaron siendo la guardia pretoriana de Osiel Cárdenas, jefe del cártel de El Golfo, eran soldados que se habían pasado al bando criminal. Se escindieron y formaron su propio clan. Tenían armas mortíferas y entrenamiento militar. Los Zetas introdujeron unos métodos de extrema violencia, como mutilaciones, degollamientos y asesinatos en masa, que pronto fueron imitados por otras organizaciones.

En su libro titulado 'El Narco', el periodista británico Ioan Grillo, recoge el escalofriante testimonio de uno de estos asesinos a sueldo: “Aprendes torturas, sí, muchas. Ciertamente goza uno haciéndolo. Nos reímos del dolor de las personas, de las formas en que las torturamos. Brazos cortados, decapitaciones. Esa es la más fuerte verdad. Decapitas a alguien sin sentir ningún sentimiento, ningún temor”.

¿QUIÉNES SON LOS CAPOS?

Pero, ¿quiénes son los capos que ordenan estos crímenes atroces y se benefician de ellos? Con cuatro pinceladas, Grillo ofrece un certero perfil de los señores de esta sangrienta guerra: “Los jefes son multimillonarios misteriosos que proceden de míseras aldeas de montaña (...). Se calcula que estos fantasmas ganan alrededor de 30.000 millones de dólares al año introduciendo en Estados Unidos cocaína, marihuana, heroína y cristales de metanfetamina. Un dinero que desaparece como polvo cósmico en la economía global. En pocas palabras, el narco es el amo de la calle, del barrio y de la ciudad. Pero pocas personas conocen los rasgos faciales del amo”.

Sin embargo, el Gobierno mexicano, la cúpula militar y, sobre todo, la agencia antidroga estadounidense, la DEA, han puesto rostro y nombre a esos capos fantasmales. El más buscado es el escurridizo capo del poderoso cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, apodado 'El Chapo', por sus 1,68 metros de estatura. La revista Forbes valora en mil millones de dólares su fortuna personal. Para Washington, su captura (o su muerte) es un objetivo tan prioritario como lo fue la de Osama Bin Laden. De hecho, el Pentágono ha puesto varias veces sobre la mesa del presidente de México un plan para acabar con él, pero la cúpula militar mexicana se niega por ahora a una intervención directa de los Estados Unidos en territorio mexicano.

Aunque Ricardo Ravelo cree que la caída de 'El Chapo' no cambiaría demasiado las cosas: “Sinaloa está más allá de un personaje. Es una organización que tiene presencia en 50 países del mundo y está muy consolidada en México y fuera de México. Que ‘El Chapo’ esté preso o muerto no tiene relevancia. Este tipo de noticias solo le sirven al Gobierno para decir: ‘Yo cumplí mis objetivos’”. Los cárteles son, a juicio del periodista, como la hidra de la mitología griega: por cada cabeza cortada surgen dos.

Otros de los capos más buscados, Heriberto Lazcano Lazcano, jefe de Los Zetas, apodado 'El Lazca' o 'El Verdugo', fue abatido a tiros por el Ejército el pasado mes de octubre. Pocas horas después, su cadáver fue robado de la funeraria por unos encapuchados, probablemente sicarios de su clan que tenían como misión depositar su cuerpo en el faraónico mausoleo que el capo había mandado construir en la localidad de Pachuca. Estas cosas en México no solo son posibles, sino que son frecuentes.

LA GUERRA DE CALDERÓN

El presidente Felipe Calderón llegó al poder en 2006 decidido a derrotar al narcotráfico a cualquier precio. Para ello recurrió al Ejército, ya que no podía confiar en una policía corrompida e infiltrada por los clanes de la droga.

Decenas de miles de soldados salieron entonces de los cuarteles para patrullar el país, pero lo hicieron sin coordinación, sin apoyo logístico ni la asistencia de los servicios de inteligencia.

“El presidente tuvo buenas intenciones, pero quizás le faltaron instrumentos”, afirma Ravelo al hacer balance de los seis años de la guerra de Calderón: “Lejos de que esta guerra resultara positiva, los cárteles se fortalecieron, se multiplicaron y ahora ejercen un liderazgo en toda la región latinoamericana. Habría que preguntarle al presidente Calderón qué fue lo que combatió. En 2006 había seis cárteles y hoy hay catorce”.

¿Cuál es entonces la política adecuada contra el narcotráfico? Para Ravelo, la lucha contra el narcotráfico, para ser eficaz, debería atacar el brazo financiero de los cárteles, ser capaz de incautar sus bienes y bloquear sus circuitos de blanqueo. Pero sobre todo, para el autor de 'Narcomex' es urgente que el Gobierno promueva la atención social, inexistente en muchas zonas del país: “En México hay regiones donde existen grandes vacíos de poder y desatención social por parte del Estado”, explica. “Son territorios donde estas condiciones de pobreza han sido aprovechadas por el crimen organizado para lograr identificación social”, asegura Ravelo.

En medio de este panorama sombrío, Ravelo señala un rayo de esperanza, el que arroja el movimiento de protesta ciudadana que empieza a aglutinarse en torno a la figura de Javier Sicilia. El hijo de este poeta murió a balazos una noche cuando salía con sus amigos. Fue una de las víctimas inocentes de un tiroteo de los narcos. Un movimiento cívico que, por primera vez, alza la voz y exige a las autoridades que hagan justicia a las miles de víctimas inocentes de esta guerra que parece no tener fin, la guerra de los narcos.

    Fecha y hora actual: 30/3/2017, 6:32 pm